Querido amigo/a:
tu opinión importa. Por eso abro este espacio para que escribas y comentes todo cuanto encuentras en este blog, hecho con cariño y con pasión. Eso me ayudará a mejorar, a abordar nuevos temas que me sugieras, a corregir aquello que no veas bien. Los blogs han de ser interactivos para que sean dinámicos y contagien vida. Estoy dispuesto a escucharte. Manos a la obra. Un abrazo. Barrajón.
TIEMPO DE ESTÍO
Antonio Machado tiene en sus poemas "Nuevas canciones" unos versos sencillos y profundos a la vez que dicen:
Los olivos grises,
los caminos blancos.
El sol ha sorbido
el calor del campo;
y hasta tu recuerdo
me lo va secando
esta alma de polvo
de los días malos.
Ha terminado una etapa, como una carreta que se aleja hacia no sabemos dónde, y comienza un tiempo nuevo por estrenar.
Este blog "Barrajón", al que habéis acompañado a lo largo del curso, se despide también hasta septiembre.
Quiero agradecer vuestra fidelidad y vuestra curiosidad para asomaros a estas páginas, tan mías y tan vuestras. Ha sido una experiencia cargada de gozo como una carreta.
En las veredas del camino van quedando muchas experiencias gozosas y gratas. También quedan, como dice el poeta, experiencias amargas que todo lo secan como el alma de polvo de los días malos.
Hacemos un alto pero seguimos adelante. Nuevos desafíos nos aguardan detrás de las vacaciones.
Tengo un Capítulo por delante donde nos jugamos mucho como congregación. Se trata de avanzar o de estancarnos, y eso es muy serio. Quiera Dios que el Espíritu esté pronto para espabilarnos y espabilarme.
Mi etapa como presidente de CONFER culmina el próximo noviembre. Ha sido una experiencia muy gozosa aderezada con sufrimientos e incomprensiones. Dios se ha ido abriendo paso y eso es lo que importa.
En fin, las vacaciones esconden detrás novedades y desafíos que procuraremos llenar de luz.
Os deseo un verano muy feliz y sereno, amigos bloqueros y visitantes. Y, sobre todo, procurad ser felices; es la mejor fruta en sazón que nos regala el verano.
Hasta la vuelta, amigos/as.
Los olivos grises,
los caminos blancos.
El sol ha sorbido
el calor del campo;
y hasta tu recuerdo
me lo va secando
esta alma de polvo
de los días malos.
Ha terminado una etapa, como una carreta que se aleja hacia no sabemos dónde, y comienza un tiempo nuevo por estrenar.
Este blog "Barrajón", al que habéis acompañado a lo largo del curso, se despide también hasta septiembre.
Quiero agradecer vuestra fidelidad y vuestra curiosidad para asomaros a estas páginas, tan mías y tan vuestras. Ha sido una experiencia cargada de gozo como una carreta.
En las veredas del camino van quedando muchas experiencias gozosas y gratas. También quedan, como dice el poeta, experiencias amargas que todo lo secan como el alma de polvo de los días malos.
Hacemos un alto pero seguimos adelante. Nuevos desafíos nos aguardan detrás de las vacaciones.
Tengo un Capítulo por delante donde nos jugamos mucho como congregación. Se trata de avanzar o de estancarnos, y eso es muy serio. Quiera Dios que el Espíritu esté pronto para espabilarnos y espabilarme.
Mi etapa como presidente de CONFER culmina el próximo noviembre. Ha sido una experiencia muy gozosa aderezada con sufrimientos e incomprensiones. Dios se ha ido abriendo paso y eso es lo que importa.
En fin, las vacaciones esconden detrás novedades y desafíos que procuraremos llenar de luz.
Os deseo un verano muy feliz y sereno, amigos bloqueros y visitantes. Y, sobre todo, procurad ser felices; es la mejor fruta en sazón que nos regala el verano.
Hasta la vuelta, amigos/as.
DOMINGO XII
“No tengáis miedo”
1.- EL MIEDO ES UN SENTIMIENTO HUMANO QUE NOS ABORDA CON FRECUENCIA.
El evangelio de hoy afirma: ¿por qué tanto miedo? ¿No tenéis fe?
·Tenemos miedo a la inseguridad del futuro. Con frecuencia ese miedo nos lleva a suscribir costosas pólizas de seguro para sentirnos más tranquilos ante la incertidumbre del tiempo.
·Tenemos miedo a los problemas de salud que pueden impedirnos llevar una vida con calidad y disfrutar de cuanto nos rodea.
·Tenemos miedo a los caminos equivocados que puedan tomar nuestros hijos o aquellos seres queridos que conviven con nosotros.
·Tenemos miedo a perder la aceptación social, a no saber afrontar los problemas, a no realizarnos como seres humanos, a no ser queridos en nuestro entorno...
·En fin, que el miedo es parte de nuestra vida y difícilmente podemos decir que somos hombres y mujeres que no conocemos el miedo.
2.- JESÚS EN EL EVANGELIO DE HOY NOS DICE CON TODA ROTUNDIDAD. NO TENGÁIS MIEDO. ¿Acaso el miedo no es algo esencialmente humano?
·La invitación de Jesús va dirigida a descubrirnos que todo aquel que confía en el Padre y en su palabra tiene más motivos para el gozo que para el miedo.
·Descubrir que Dios es quien sostiene y da sentido a nuestra vida es un aval tan seguro, tan inmenso, que el creyente se siente sostenido y amparado en su debilidad y nada ni nadie puede quitarle la paz.
·El problema surge cuando nuestras seguridades no están en Dios sino en las cosas que nos rodean o en las decisiones de los otros, o en pequeños proyectos que no consiguen llenarnos el corazón.
·Si nuestra confianza está en las cosas materiales -¡claro!- cuando éstas fallan, y fallan siempre, nos invade el miedo y empezamos a saborear la amargura del fracaso.
·Se trata en definitiva de saber dónde tenemos invertida la fe y la ilusión de la vida.
-Si está invertida en dinero, nuestra ilusión se vendrá abajo cuando baje la bolsa, se devalúe la moneda o salgan mal nuestros negocios. Estamos en tiempos de crisis, dicen por ahí. Tendremos razones para el miedo.
-Si está invertida en el poder y en el prestigio, nuestra fe y nuestra ilusión se vendrán abajo cuando nos fallen los apoyos y nos descubramos limitados. Y entonces tendremos razones para el miedo.
-Si está invertida en la búsqueda del placer y del bienestar, nuestra fe y nuestra ilusión se vendrán abajo cuando tengamos que asumir la prueba del dolor de la que tan pocos hombres se libran y se nos exija cargar con la cruz. Tendremos entonces razones para el miedo.
3.- CUANDO JESÚS NOS DICE QUE NO TENGAMOS MIEDO NOS ESTÁ DICIENDO QUE UNA FE AUTÉNTICA, CIMENTADA EN DIOS, NO ENCUENTRA MOTIVOS PARA EL MIEDO.
-Fijaos lo que nos dice San Pablo: Ni la muerte, ni la desnudez, ni el peligro, ni la espada, nada ni nadie podrá apartarnos del amor de Dios que se ha manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.
-Y San Pedro: ¿A dónde iremos, Señor, sólo tú tienes palabras de vida eterna.
-Y el mismo Jesús: Venid a mi si estáis cansado y agobiados que yo os aliviaré porque mi yugo es suave y mi carga ligera.
4.- LA IGLESIA, EN SUS SANTOS, HA SIDO YA PRUEBA EVIDENTE DE ESTA CERTEZA:
·Por la fe, los apóstoles, fueron capaces de superar el miedo y anunciar el Evangelio a tiempo y a destiempo aun a costa de su propia vida. Nada ni nadie los hizo retroceder. Se enfrentaron a las persecuciones del imperio romano y acabaron venciendo al poderoso imperio con la simple fuerza de la fe.
·Por la fe, los santos, vencieron el miedo a la muerte, y aceptaron el martirio , antes que renegar de Jesucristo, convencidos de que cuando los mataban por Cristo los llenaban de vida eterna.
·Por la fe, los misioneros, vencen el miedo a la miseria y a la guerra, y entregan su vida en un servicio cercano y generoso a los pobres más pobres.
·Por la fe, muchos creyentes, hombres y mujeres anónimos, hoy y ahora, vencen el miedo al qué dirán y a las modas que impone la publicidad y el consumo, y abrazan compromisos cristianos admirables, abrazando la vida religiosa o sacerdotal, ayudando con su tiempo y su dinero a los más desfavorecidos, cuidando gratuitamente a los enfermos, atendiendo con cariño y solicitud a los ancianos etc.
5.- HOY, TODOS NOSOTROS, ESTAMOS INVITADOS A VENCER NUESTRO MIEDO DESDE LA FE.
·Si nuestra fe es auténtica viviremos el gozo de ser hijos de Dios y sentiremos la paz del corazón que Dios regala a los sencillos.
·Si nuestra fe es auténtica, no habrá nada ni nadie capaz de hacernos retroceder en este hermoso camino cristiano que comenzamos un día en nuestra bautismo.
·Por el contrario; si no cuidamos la fe, si no la cultivamos con amor y con esmero, tenemos muchos motivos para tener miedo:
-Caeremos en manos de la primera secta que venga ofreciéndonos el paraíso en nuestra tierra a la vuelta de la esquina.
-O perderemos definitivamente la fe para abandonarnos al materialismo y al consumismo que pretender llenar el vacío del corazón.
-O simplemente perderemos el gozo de sabernos amados de Dios y seguros ante la promesa de amor y de inmortalidad que nos ha regalado en su hijo Jesús.
-Cristo no ha muerto en balde por nosotros. Ha muerto para que tengamos vida y no nos dejemos arrastrar por el miedo de la duda y de la desesperanza.
Que el Señor Jesús, que nos ha entregado su Espíritu, su fuerza, nos haga sentirnos siempre en brazos de Dios Padre, para que descubramos el gozo de vivir, la alegría de ser sus hijos, y superemos ese miedo a lo que vendrá que a veces se instala en lo más íntimo del corazón y no nos deja vivir.
Martín Descalzo, el sacerdote poeta, identifica el miedo con los caballos que se acercan, preludio de la muerte.
¡Los caballos, los caballos, Dios mío!
He escuchado esta noche sus pisadas,
galopando hacia mí, en oleadas
como un viento de crines hacia el frío.
Un sonar de relinchos como un río,
espumosos los belfos, las miradas
sanguinolientas, rojas las ijadas,
ángeles del furor y del vacío.
¿Son necesarios tantos para esta
batalla del morir? ¡Si yo no quiero
resistir a la furia de sus rayos!
Me dormiré sin esperar respuesta.
Tú ya sabes de sobra que te espero.
¡Sin caballos, Dios mío, sin caballos!
Fr. Tomás y la comunidad mercedaria de Sto. Domingo promueven un proyecto de ayuda a los niños "limpiabotas" de la calle.
PROYECTO "NIÑOS LIMPIABOTAS" EN SANTO DOMINGO
Comprometidos en la Liberación de los Niños Limpiabotas
Partiendo de la realidad:
Nuestras calles, desde hace tiempo, se han visto recorridas por niños trabajadores: canillitas, maniceros, niños limpiabotas… Este fue el motivo por que un día comenzó el Proyecto Niños Limpiabotas (PNL) “La Merced”
Una de las repercusiones más dañinas del trabajo infantil es la falta de asistencia a la escuela o el bajo rendimiento académico. Otros peligros a los que se ven sometidos estos niños son: drogas, alcoholismo, accidentes, abusos y esto les lleva a tener una baja autoestima como resultado de que frecuentemente son maltratados.
Poco a poco hemos comenzado a tomar conciencia de que esta situación es muy perjudicial tanto para ellos como para la sociedad. Su futuro está en juego. Con esta toma de conciencia estamos dando el paso hacia la erradicación del trabajo infantil.
La erradicación del trabajo infantil será una realidad en medio de nosotros, cuando haya una verdadera conciencia social a través de la educación e implementación de sus derechos.
Cómo surge el proyecto:
Movida por su debilidad con los niños y sus manos como único recurso Mérida Sterling, una humilde catequista y responsable de Cáritas de la Parroquia Mercedaria Ntra. Sra. de Guadalupe, inició un programa de ayuda a los niños necesitados por medio del cuál les lleva alegría en cada época navideña.
La idea la tuvo hace muchos años, sin embargo, no fue hasta el 23 de diciembre del año 2000 cuando pudo materializarla con 20 niños limpiabotas. En esa ocasión con el apoyo de la comunidad mercedaria pidió a sus vecinos y personas relacionadas que le regalaran ropas usadas, alimentos y golosinas, y organizó en el salón de la parroquia un encuentro sencillo en el que los niños de la catequesis compartieron con los niños limpiabotas. A los 20 niños se les arregló una funda con alimentos para que prepararan una cena navideña junto a su familia de escasos recursos, así como un pantalón y una camisa. Al menos así podían disfrutar de un humilde día de Nochebuena. De esa manera Mérida ha seguido convocándolos cada encuentro navideño al que se han ido sumando cerca de 100 niños.
En la actualidad:
A finales del año 2007 a partir del encuentro navideño al que se dan cita cada año más de 50 niños limpiabotas, nace la necesidad por parte de la comunidad mercedaria de darle una continuidad y seguimiento a cada uno de aquellos niños ofreciéndoles un espacio semanal donde cada uno pueda desarrollar sus potencialidades y desarrollo integral como niños que son con el apoyo de toda la comunidad parroquial, especialmente de la Pastoral Juvenil (Vocacional) Mercedaria y de cada uno de los grupos parroquiales que se comprometen a visitarles y ofrecerles semanalmente una nutritiva merienda. Proyecto que nace con el propósito de brindarles una vida digna al niño y su familia, libres del trabajo en la calle, y con un espacio donde puedan desarrollar sus capacidades y donde puedan aprender a respetarse y valorarse mediante talleres de alfabetización, manualidades, juegos educativos, teatro… e integrándose con otros niños de la catequesis en el campamento mercedario infantil de verano que organiza cada año nuestra parroquia mercedaria. Y estableciendo de forma periódica el contacto directo con cada una de las respectivas familias de los niños y así poder iniciar un proceso de liberación a esos niños que viven del trabajo de limpiar zapatos.
Hoy esa realidad suma más de 30 niños que cada semana acuden a ese espacio semanal donde ofrecerles oportunidades de cambio.
Sueños ¿Hacia donde vamos?
“Cuando uno sueña solo, es un sueño, una fantasía, una ilusión; pero cuando varios, muchos, soñamos juntos, es ya una esperanza, una hermosa utopía”
Helder Cámara
Tú puedes contribuir a hacer de este sueño liberador una realidad siendo colaborador, voluntario o apadrinando a uno de esos niños mensualmente para que puedan recibir educación, alimentación y asistencia sanitaria.
Únete cada sábado de 8:30 a 11:30 a.m. para que junto a nosotros podamos brindarles un espacio libre y una vida digna.
Proyecto Niños Limpiabotas (PNL) “LA MERCED”
Parroquia Mercedaria Ntra. Sra. de Guadalupe
Manzana 19, Las Caobas, Herrera, Santo Domingo Oeste. REP.DOM
Teléfono: 809-922-1044
CORPUS CHRISTI
-Tres jueves hay en el año que deslumbran más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión.
-Este refrán tan fuertemente arraigado en la conciencia de nuestro pueblo es un signo de la importancia que tiene la fiesta del Corpus Christi para la iglesia, para todo el pueblo creyente.
-Hoy, en muchos pueblos y ciudades de la geografía española, el Cuerpo de Cristo, en su custodia, sale procesionalmente a bendecir nuestras calles y nuestros campos, en una fiesta de color y de fe que ha dejado honda memoria en el corazón de todos los creyentes.
-En realidad el pueblo cristiano ha sabido captar la importancia y la belleza de este misterio de amor que supone la presencia real de Cristo, el Señor, en la Eucaristía, en un trozo de pan bendecido y en un poco de vino consagrado.
-No es un capricho de la Iglesia, no es una elaboración de la comunidad cristiana, no es una hermosa costumbre surgida en el devenir de los siglos. Es un deseo del mismo Jesús; es un sacramento que nos viene directamente de él: Tomad, esto es mi cuerpo; tomad, esta es mi sangre. Haced esto en memoria mía.
-Por eso la Iglesia cada vez que se acerca a este misterio se arrodilla de emoción y de temblor porque descubre que está ante el mismo Señor, ante el mismo Jesús. Es el gran tesoro de la iglesia.
“Es más bueno que el pan”, decimos cuando queremos resaltar la bondad de algo o de alguien. Porque el pan es el símbolo de la vida. El pan representa la seguridad y la dicha de saber que teniendo pan tenemos lo más importante para vivir.
Jesucristo es el mismo pan que nos da la vida. Él es quien puede calmar esta hambre profunda que los seres humanos tenemos y que no puede saciarse con el pan de trigo.
Hay un hambre profunda de felicidad, de justicia, de belleza, de paz, de cariño, en todos los seres humanos. Pues bien, Jesucristo es el pan, cuajado de vida, que es capaz de satisfacer esas necesidades tan profundas del corazón humano.
Y comiendo de este pan, celebramos la entrega del hijo de Dios, por nosotros, por amor, para que tengamos vida y vida abundante. La eucaristía es el sacrifico de Cristo en la cruz para rescatarnos a todos del poder del pecado y de la muerte y es, a la vez, el banquete que reúne a los hermanos.
Por eso, en la eucaristía celebramos también nuestros deseos de entrega, nuestro compromiso de solidaridad con todos, siguiendo el ejemplo del maestro
Corpus Christi, día de solidaridad; Eucaristía celebración del compromiso cristiano.
Tenemos el peligro de creer que la fiesta del Corpus es sólo colorido y belleza. No podemos olvidar que es sobre todo fiesta de amor y de entrega.
La calidad de nuestra fe, de nuestra adoración a la eucaristía, se demuestra después en nuestra conciencia social y solidaria; en nuestra preocupación por los más pobres, por los que han tenido menos suerte que nosotros.
La mejor manera de amar a Dios, a quien no vemos, es amando a nuestros hermanos más necesitados a quien vemos. La vida no nos sonríe a todos por igual. La situación dramática de tantas personas inmigrantes, lejos de su tierra y de sus hogares, es para nosotros, en este día de Corpus, y debe serlo siempre, una llamada a la solidaridad cristiana.
Esto es Corpus, comunión, común unión entre nosotros y con todos.
Adoremos con devoción este misterio y vivamos esta fiesta con la certeza de que Dios se ha acercado tanto a nosotros, que vive entre nosotros, en el pan que bendecimos y compartimos, cada día, en cada eucaristía, y en el pan que repartimos con los más pobres de nuestro mundo.
Poema a Cristo hostia. (De Fray Luis de León)
Si pan es lo que vemos, ¿cómo dura,
sin que, comiendo de él, se nos acabe?
Si Dios, ¿cómo en el gusto a pan nos sabe?
¿Cómo de sólo pan tiene figura?
Si pan, ¿cómo le adora la criatura?
Si Dios, ¿cómo en tan chico espacio cabe?
Si pan, ¿cómo por ciencia no se sabe?
Si Dios, ¿cómo le come su hechura?
Si pan, ¿cómo nos harta siendo poco?
Si Dios, ¿cómo puede ser repartido?
Si pan, ¿cómo en el alma hace tanto?
Si Dios, ¿cómo le miro y le toco?
Si pan, ¿cómo del cielo ha descendido?
Si Dios, ¿cómo no muero yo de espanto?
SONETO DE JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ NIETO
¿Y María? No está, se la presiente
pudorosa como una primavera.
Se la nota en el gesto, en la manera
de Jesús al partir el pan reciente.
Sí, sí que está, junto a la cruz, valiente,
en pie, rota por dentro pero entera.
Madre consoladora y enfermera
que ante el dolor ¡qué poco se la siente!
Que sabiéndole harina de su harina
pan de su pan y amor de sus amores.
María siempre está junto al sagrario.
Porque es la luz que todo lo ilumina,
el bálsamo de todos los dolores
la Madre que reparte el pan diario.
+FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD+
1) LA TRINIDAD ES UN MISTERIO:
"Sólo el misterio nos hace vivir, sólo el misterio", escribe en un poema Luis Cernuda. El misterio empieza atrayéndonos por el sonido mismo de la palabra, que ya parece contener una oscuridad invitadora y también el hermetismo de una puerta cerrada que no sabremos cómo abrir. Originariamente, en su etimología griega, misterio alude no a lo que no se conoce, sino a aquello que debería mantenerse oculto.
2) EN LA FIESTA DE HOY NO PRETENDEMOS DESVELAR EL MISTERIO DE DIOS. NO ESTÁ A NUESTRO ALCANCE.
·Dios será para nosotros siempre inabarcable, y nosotros pequeñas criaturas que jamás lograremos entenderlo en profundidad.
·Lo que sí queremos es descubrir cómo este misterio divino se nos ha hecho cercano y nos ha manifestado su amor y su designio de salvación.
·Jesucristo, el Señor, no nos ha desvelado el misterio, pero nos lo ha acercado, lo ha hecho creíble para nosotros. “Lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer”
· Por Jesucristo, podemos acercarnos al rostro escondido de Dios:
-Dios tiene rostro –no es un extraterrestre- ha compartido con nosotros la condición humana. Se ha hecho de los nuestros. “Siendo de condición divina, se despojó de su rango”
-Tiene una palabra amorosa y consoladora. No tenemos un Dios mudo que nos desconcierta. Él podía entrar en comunicación con nosotros y lo ha hecho. El Verbo de Dios se hizo hombre.
- Se ha manifestado como fuerza vital, como energía. Nos empuja, nos alienta, sostiene nuestra vida. La Iglesia ha sentido su fuerza en la historia con pasión. No sería posible la iglesia sin el impulso vivificador del Espíritu.
- Es personal, no es un Dios impersonal, abstracto o deforme. Se ha manifestado como Padre, como Hijo, y como Espíritu.
- Es intercomunicación, es familia. Amor que se comunica y se expande.
· Por tanto ya podemos decir algo del misterio de Dios Trinidad. Podemos decir mucho. No podemos entenderlo todo, pero tampoco lo desconocemos todo de él.
· Es un rostro que habla (Padre) y empuja (El Espíritu) desde un amor que se entrega (El Hijo)
3) ENTONCES NO ES UN MISTERIO TAN COMPLEJO. ES UNA REALIDAD CERCANA Y VIVIENTE.
· Así lo ha entendido la iglesia desde siempre.
· Así lo invoca en la oración constante de cada creyente: en la señal de la cruz, en el canto del gloria, en el credo, en los comienzos de las celebraciones...
· No pretendemos definirlo o comprenderlo sino hacerle cercano, responderle y amarle.
· No hace falta entender a Dios para amarlo, basta sentirlo y buscarlo como sentido de la vida.
4) EN EL ANTIGUO TESTAMENTO, DIOS ES SOBRE TODO PADRE.
· Creador e impulsor de la vida.
· Defensor y cuidador de su pueblo.
· Vencedor en la batalla contra el mal.
· Padre que ama, protege y castiga a sus hijos preferidos.
5) EN EL NUEVO TESTAMENTO; DIOS ES SOBRE TODO HIJO.
· Que se hace uno de tantos.
· Que nos transmite la voluntad del Padre.
· Que se hace camino de perdón y encuentro.
· Que da su vida para que todos tengamos vida.
· Que restaura nuestras relaciones rotas con el Padre. Nueva creación, nueva alianza.
6) EN EL PRESENTE, TIEMPO DE LA IGLESIA, DIOS ES SOBRE TODO ESPÍRITU.
- Que empuja la nave de la iglesia. (De esta iglesia)
- Que culmina el devenir de la historia. Nada de los humano es eterno.
- Que ofrece protagonismo en libertad al propio hombre.
- Que confiere adultez y responsabilidad a los creyentes.
7) ANTE ESTA REALIDAD DIVINA, EL HOMBRE ESTÁ SIEMPRE SOMETIDO AL RIESGO DEL PECADO.
-Podemos absolutizar las fuerzas del odio, de la violencia, del pecado.
-Podemos rechazar o permanecer al margen de este camino de vida que Dios nos ofrece.
-Aquí surge y emerge la iglesia como posibilidad de opción por Dios, en medio de su pecado porque está compuesta de hombres y mujeres pecadores, pero con la ilusión de sobreponerse con la fuerza del Espíritu, siguiendo el camino del Hijo para encontrarse con el Padre.
8) PARA LOS HERMANOS ORTODOXOS, EL ESPÍRITU ES COMUNIÓN SOBRE TODO.
-Vivifica la estructura social y le da unidad.
-Anima la liturgia de la iglesia.
-Celebra con la iglesia el triunfo de Cristo.
9) PARA LOS HERMANOS PROTESTANTES EL ESPÍRITU ES LIBERTAD:
-Cada creyente interpreta la Palabra en libertad desde el Espíritu.
-Cada creyente no es, pues, artífice de su propia salvación, sino fruto de la fe en el Espíritu.
-El Espíritu da vida y la letra mata.
10). PARA LOS CATÓLICOS ES AMBAS COSAS: COMUNIÓN Y LIBERTAD.
· Dirige a cada creyente y lo hace iglesia.
· Es responsabilidad personal pero también conciencia eclesial.
a) Es hondura: brota del centro del corazón.
b) Es encuentro: apertura hacia los otros en comunión.
c) Es transcendencia: misterio de la vida de Dios que me sobrepasa, me lanza al más allá.
11) CELEBRAR LA TRINIDAD
·Es recordar la presencia de Dios en el misterio, pero a la vez en la cercanía que nos invita al reto de la fidelidad.
·Es el gozo de sentirnos amados y en comunión con todos los creyentes.
·Es la seguridad de que su fuerza sostiene y empuja nuestra vida cuando dudamos, cuando tenemos miedo, cuando probamos la infidelidad y el pecado.
·Es la fiesta de Dios, hoy y siempre, y Él quiere que podamos celebrar también la fiesta del hombre, del hombre libre y justo, del hombre fiel y amigo de Dios.
·Es el deseo de desterrar de nosotros el odio, la desesperanza, la violencia absurda y fanática, la cultura de la muerte
12) EN ESTE DÍA CELEBRAMOS LA FIESTA “Pro orantibus”
· Con el lema: “El Espíritu de Cristo clama en nosotros ¡Abba! ¡Padre!
· En España contamos con unos 18.000 consagrados de vida contemplativa en 800 monasterios.
· MENTALIDAD: perdiendo el tiempo en la contemplación, viviendo del cuento. Lo cierto es que su tiempo es ganancia y viven de su propio trabajo, aunque estén muy justos.
VIDA CONTEMPLATIVA:
-es una riqueza inmensa del la iglesia y del Espíritu.
-Nos hace falta a todos como punto de referencia y signo de Dios.
-Para que descubramos que la vida tiene otras dimensiones.
-Para que podamos escuchar las melodías más íntimas de la vida en medio de este ruido que nos aturde.
-Para que relativicemos cuanto nos monopoliza: el tener, el placer, el saber, el desear. Los contemplativos nos dicen que basta con ser.
-Para que nos abramos a la transcendencia y no veamos la vida simplemente desde lo contante y sonante.
-Para señalarnos a Dios, entre tantos dioses como pululan hoy, y para mostrarnos al Amor de los amores.
-Si nos faltan estas referencias consagradas, signos de Dios entre nosotros, nuestro mundo será excesivamente mundano e irremediablemente superficial.
(Liturgia de las horas)
“¡Dios mío, Trinidad a quien adoro!
,La Iglesia nos sumerge en tu misterio;
te confesamos y te bendecimos,
Señor Dios nuestro.
Como un río en el mar de tu grandeza,
el tiempo desemboca en el hoy eterno,
lo pequeño se anega en lo infinito,
Señor, Dios nuestro.
Oh, Palabra del Padre, te escuchamos;
oh, Padre, mira el rostro de tu Verbo;
oh, Espíritu de amor, ven a nosotros;
Señor, Dios nuestro.
¡Dios mío, Trinidad a quien adoro!,
haced de nuestros almas vuestro cielo,
llevadnos al hogar donde Tú habitas,
Señor, Dios nuestro.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
fuente de gozo pleno y verdadero,
al Creador del cielo y de la tierra,
Señor, Dios nuestro. Amén”.
PENTECOSTÉS
PENTECOSTÉS.
Ya ha pasado el tiempo del Padre Creador que constituye un pueblo y hace con él alianza de amor. Ya ha pasado el tiempo de Jesucristo, el Redentor; de su anuncio, de su vida y de su muerte y resurrección que alimenta la vida cristiana. Ahora es el tiempo del Espíritu, el gran olvidado en la fe de los creyentes. Sin el Espíritu de Dios en nosotros somos papel mojado. Dice Monseñor Hazim: “Sin el Espíritu Santo, Dios queda lejos, Cristo pertenece al pasado, el Evangelio es letra muerta, la iglesia una mera organización, la autoridad un dominio, la misión una propaganda, el culto una evocación, el obrar cristiano una moral de esclavos.
Pero con Él, el cosmos se eleva y gime en el alumbramiento del Reino, Cristo resucitado se hace presente, el Evangelio es potencia de vida; la iglesia, comunión trinitaria; la autoridad, servicio liberador; la misión, un nuevo Pentecostés; el culto, memorial y participación; el obrar humano queda deificado”.
Pentecostés es la seguridad de que el Espíritu nos convoca a la unidad desde una sana diversidad. En este proyecto de ser Iglesia todos tenemos parte y protagonismo. Todos los colores, todas las ideas, todas las culturas están llamadas a ser y a vivir el gozo de la Buena Nueva del Evangelio. Para eso es necesario ir superando mentalidades excluyentes, actitudes de juicio y condena, mentalidades fariseas y puras, para entrar en esa sana pluralidad de ser hombres y mujeres convocados a una mesa común.
Dos fueron en su origen los sentidos de la palabra hebrea ruaj, espíritu: viento y aliento.
Para Lucas la ruaj es fuerza que inunda y resuena como un viento fuerte: “De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban”. Está resaltando la fuerza creadora y transformadora.
Para San Juan es, sobre todo, experiencia de libertad: “El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu”
En el fondo Pentecostés es como una nueva creación donde el Espíritu vuelve a llenar toda la tierra como aquel aliento que Dios insufló al polvo del camino para modelar al hombre en el principio de la creación. Pentecostés es la oportunidad de acceder a una vida nueva, la vida en el agua y en el Espíritu desde la libertad de cada uno de nosotros.
No estamos, pues, condenados a lo de siempre, marcados definitivamente por nuestro barro y nuestro pecado, por nuestro pasado y las huellas inequívocas de muerte que llevamos en nosotros. No estamos condenados. El Espíritu de Pentecostés nos quiere criaturas nuevas. A cualquier edad y en cualquier circunstancia es posible un nuevo nacimiento. Para ello necesitamos contar con el Espíritu de Dios y dejarnos modelar por Él.
Cuando estaba comenzando el siglo XX, una familia italiana emigraba a los Estados Unidos. Sólo llevan pan y queso para el largo viaje. Casi no les quedaba más dinero. Pan y queso por la mañana y lo mismo a media día y por la noche. Y así un día y otro. El pan se pone duro y el queso seco y tieso. Al niño se le atraganta aquella monotonía tan poco apetecible y llora. Sus padres, compadecidos, le dan de las pocas monedas que les quedan para que coma en el restaurante y allí el niño se entera de que la comida estaba incluida en el precio del pasaje. Sus padres no lo sabían. Vuelve el niño llorando. No se lo explican. ¿Lo hemos gastado todo para pagarte una buena comida y tú vuelves llorando? ¡Lloro porque en el precio del viaje va incluida una comida al día en el restaurante, y nosotros hemos estado comiendo pan y queso!
Muchos cristianos hacen la travesía de la vida a pan y queso, cuando podrían tener cada día espiritualmente, toda la gracia de Dios, incluida en el precio de ser cristianos, la seguridad de su amor, la claridad que da su palabra, la alegría que viene de la experiencia del Espíritu y de la comunión con los hermanos.
Ser del Espíritu es querer emprender la travesía de la espiritualidad. El único sendero que puede llenar de frescura nuestro caminar monótono y materialista. Es Pentecostés, tiempo del Espíritu. Jesús se ha marchado al Padre y nos envía. No nos quedemos parados mirando al cielo.
Éste es el tiempo del Espíritu. Los cristianos hemos llegado a la mayoría de edad con la fiesta de la Ascensión. El timón de la Iglesia y la responsabilidad de la misión están ahora en nuestras manos. Jesús nos regala su Espíritu en el mismo momento en que nos envía. Espíritu y misión caminan unidos. La fiesta de Pentecostés que hoy celebramos marca el protagonismo del Espíritu en medio de la Iglesia y en la vida de cada uno de nosotros, los creyentes. El Espíritu se manifiesta para el bien común y ésa es la señal de la autenticidad de nuestros carismas en la Iglesia. Un carisma que congrega, que convoca, que une, que crea comunión es del Espíritu de Dios. Un carisma que dispersa, que separa, que se encierra, que condena, no es un carisma sino una ideología partidista.
Domingo de la Ascensión del Señor
Estamos en la fiesta de la ascensión del Señor.
Una fiesta muy oportuna para reflexionar sobre lo que significa el cielo al que Jesús asciende. Cuando hablamos de cielo miramos a las nubes y al infinito como si allí hubiera un lugar material que nos reserva un espacio para el gozo ilimitado. El “cielo” no es algo material, no es un lugar, no es la reserva de una habitación en el hotel celestial; es un estado, un misterioso encuentro donde Dios se convierte en protagonista de nuestra vida definitiva.
El cielo no es una promesa de consuelo y de evasión de los problemas de los hombres y mujeres del mundo. No es "opio" sino deseo de compromiso y de justicia.
La Ascensión del Señor (sube al cielo) y la Asunción de María (Es ascendida al cielo) no es la misma realidad. Jesús asciende por sí mismo porque Dios lo reconoce como Hijo y le concede ese poder. María no asciende sino que es “asumida” en virtud de los méritos de su Hijo. Es importante esta distinción porque el pueblo cristiano más sencillo lo confunde y convierte en “diosa” sin quererlo a la Virgen María.
Hablar de Jesús en el cielo junto al Padre es destacar la profunda comunión y unidad en el amor de la Trinidad. Somos para la unidad y el encuentro. Si dice la Sagrada Escritura que Jesús es la cabeza y la iglesia es el cuerpo, estamos diciendo que también nosotros estamos llamados algún día a participar de este encuentro gozoso con el Padre en el cielo. A esto se refiere la segunda lectura cuando dice: “Ésta es la esperanza a la que os llama, la riqueza que da en herencia a los hijos.
Cristo asciende al cielo y delega en la Iglesia, en nosotros, la responsabilidad de hacer creíble y cada día más posible el Reino de Dios. Si el Antiguo Testamento fue el tiempo del protagonismo del Padre, y el Nuevo Testamento ha sido el tiempo del protagonismo del Hijo, ahora que Jesús se va, llega el tiempo del protagonismo de la Iglesia, de la comunidad de los creyentes en Jesús. Ahora llega la prueba de fuego para nosotros. En nuestras manos y en nuestras decisiones está la credibilidad o no del mismo Hijo para el mundo. Y parece que nuestro protagonismo no es precisamente un éxito.
Nos hemos quedado, como aquellos discípulos, mirando al cielo, aletargados, paralizados; y lo que nos pide el ángel es que nos pongamos en camino para ser testigos (No doctores y maestros) Nos pide que tengamos los pies en la tierra, en el mundo y no nos elevemos más de la cuenta porque el golpe puede ser importante. Y el lenguaje que usamos es con frecuencia más de las nubes que de la realidad cruda de la vida. Nuestra misión ahora es “anunciar el Evangelio al mundo entero” ¿Cómo lo hacemos?
Nos urge salir de los espacios íntimos y privados, particulares y exclusivamente eclesiales, a la calle, a la vida, a la pluralidad, en medio de las diferentes ideologías, con una palabra evangélica clara y coherente. Necesitamos superar esa conciencia de clase religiosa que nos aísla, que nos hace vivir con “las puertas cerradas por miedo a los judíos” Es una invitación a no sentirnos constantemente perseguidos por todos y a abandonar posturas de castillo de invierno y elevar nuestros puentes levadizos y construir nuestros senderos para facilitar el encuentro de todos con la Buena Nueva de Jesucristo. No podemos caer en la tentación de ofrecer nuestro testimonio evangélico desde la confrontación y la descalificación como se hace en muchos foros hoy. Nuestra oferta no puede hacerse desde la ideología sino desde la fe en Jesús que nos hermana y nos convoca a ser testigos y no soldados.
Nuestra presencia en la sociedad ha de ser serena y pacífica, oferta y propuesta que no impone ni descalifica a nadie. Resulta tedioso entrar en distintos foros y ver enfrentamientos dialécticos constantes de unos católicos contra otros desde el ámbito de la ideología. Eso no es construir como testigos sino destruir como guerreros. Debería hacernos reflexionar que exista hoy una confrontación mayor entre los propios católicos, que entre católicos y los que no lo son. ¿Pero qué nos pasa?
Vamos a ver si no nos quedamos ahí parados mirando al cielo, estáticos y encerrados, con conciencia de estar perseguidos por todos, y adoptamos una actitud militante positiva y propositiva. Vamos a ver si vivimos este acontecimiento de la ascensión como una oportunidad de no separarnos de Cristo, sino de unirnos más estrechamente a él, como nos narra de manera tan hermosa fray Luis de León en su poema a la resurrección.
EN LA ASCENSIÓN
¿Y dejas, Pastor santo,
tu grey en este valle hondo, obscuro,
con soledad y llanto;
y tú, rompiendo el puro
aire, te vas al inmortal seguro?
Los antes bienhadados
y los agora tristes y afligidos,
a tus pechos criados,
de ti desposeídos,
¿a dó convertirán ya sus sentidos?
¿Qué mirarán los ojos
que vieron de tu rostro la hermosura,
que no les sea enojos?
Quien oyó tu dulzura,
¿qué no tendrá por sordo y desventura?
A aqueste mar turbado,
¿quién le pondrá ya freno?
¿Quién concierto
al viento fiero, airado,
estando tú encubierto?
¿Qué norte guiará la nave al puerto?
¡Ay! Nube envidiosa
aun de este breve gozo, ¿qué te quejas?
¿Dó vuelas presurosa?
¡Cuán rica tú te alejas!
¡Cuán pobres y cuán ciegos, ¡ay!, nos dejas!
Tú llevas el tesoro
que sólo a nuestra vida enriquecía,
que desterraba el lloro,
que nos resplandecía
mil veces más que el puro y claro día.
¿Qué lazo de diamante,¡ay, alma!,
te detiene y encadena
a no seguir tu amante?
¡Ay! Rompe y sal de pena,
colócate ya libre en luz serena.
¿Que temes la salida?
¿Podrá el terreno amor más que la ausencia
de tu querer y vida?
Sin cuerpo no es violencia
vivir; más es sin Cristo y su presencia.
Dulce Señor y amigo,
dulce padre y hermano, dulce esposo,
en pos de ti yo sigo:
o puesto en tenebroso
o puesto en lugar claro y glorioso.
FRAY LUIS DE LEÓN
Agustino, catedrático de Salamanca
Una fiesta muy oportuna para reflexionar sobre lo que significa el cielo al que Jesús asciende. Cuando hablamos de cielo miramos a las nubes y al infinito como si allí hubiera un lugar material que nos reserva un espacio para el gozo ilimitado. El “cielo” no es algo material, no es un lugar, no es la reserva de una habitación en el hotel celestial; es un estado, un misterioso encuentro donde Dios se convierte en protagonista de nuestra vida definitiva.
El cielo no es una promesa de consuelo y de evasión de los problemas de los hombres y mujeres del mundo. No es "opio" sino deseo de compromiso y de justicia.
La Ascensión del Señor (sube al cielo) y la Asunción de María (Es ascendida al cielo) no es la misma realidad. Jesús asciende por sí mismo porque Dios lo reconoce como Hijo y le concede ese poder. María no asciende sino que es “asumida” en virtud de los méritos de su Hijo. Es importante esta distinción porque el pueblo cristiano más sencillo lo confunde y convierte en “diosa” sin quererlo a la Virgen María.
Hablar de Jesús en el cielo junto al Padre es destacar la profunda comunión y unidad en el amor de la Trinidad. Somos para la unidad y el encuentro. Si dice la Sagrada Escritura que Jesús es la cabeza y la iglesia es el cuerpo, estamos diciendo que también nosotros estamos llamados algún día a participar de este encuentro gozoso con el Padre en el cielo. A esto se refiere la segunda lectura cuando dice: “Ésta es la esperanza a la que os llama, la riqueza que da en herencia a los hijos.
Cristo asciende al cielo y delega en la Iglesia, en nosotros, la responsabilidad de hacer creíble y cada día más posible el Reino de Dios. Si el Antiguo Testamento fue el tiempo del protagonismo del Padre, y el Nuevo Testamento ha sido el tiempo del protagonismo del Hijo, ahora que Jesús se va, llega el tiempo del protagonismo de la Iglesia, de la comunidad de los creyentes en Jesús. Ahora llega la prueba de fuego para nosotros. En nuestras manos y en nuestras decisiones está la credibilidad o no del mismo Hijo para el mundo. Y parece que nuestro protagonismo no es precisamente un éxito.
Nos hemos quedado, como aquellos discípulos, mirando al cielo, aletargados, paralizados; y lo que nos pide el ángel es que nos pongamos en camino para ser testigos (No doctores y maestros) Nos pide que tengamos los pies en la tierra, en el mundo y no nos elevemos más de la cuenta porque el golpe puede ser importante. Y el lenguaje que usamos es con frecuencia más de las nubes que de la realidad cruda de la vida. Nuestra misión ahora es “anunciar el Evangelio al mundo entero” ¿Cómo lo hacemos?
Nos urge salir de los espacios íntimos y privados, particulares y exclusivamente eclesiales, a la calle, a la vida, a la pluralidad, en medio de las diferentes ideologías, con una palabra evangélica clara y coherente. Necesitamos superar esa conciencia de clase religiosa que nos aísla, que nos hace vivir con “las puertas cerradas por miedo a los judíos” Es una invitación a no sentirnos constantemente perseguidos por todos y a abandonar posturas de castillo de invierno y elevar nuestros puentes levadizos y construir nuestros senderos para facilitar el encuentro de todos con la Buena Nueva de Jesucristo. No podemos caer en la tentación de ofrecer nuestro testimonio evangélico desde la confrontación y la descalificación como se hace en muchos foros hoy. Nuestra oferta no puede hacerse desde la ideología sino desde la fe en Jesús que nos hermana y nos convoca a ser testigos y no soldados.
Nuestra presencia en la sociedad ha de ser serena y pacífica, oferta y propuesta que no impone ni descalifica a nadie. Resulta tedioso entrar en distintos foros y ver enfrentamientos dialécticos constantes de unos católicos contra otros desde el ámbito de la ideología. Eso no es construir como testigos sino destruir como guerreros. Debería hacernos reflexionar que exista hoy una confrontación mayor entre los propios católicos, que entre católicos y los que no lo son. ¿Pero qué nos pasa?
Vamos a ver si no nos quedamos ahí parados mirando al cielo, estáticos y encerrados, con conciencia de estar perseguidos por todos, y adoptamos una actitud militante positiva y propositiva. Vamos a ver si vivimos este acontecimiento de la ascensión como una oportunidad de no separarnos de Cristo, sino de unirnos más estrechamente a él, como nos narra de manera tan hermosa fray Luis de León en su poema a la resurrección.
EN LA ASCENSIÓN
¿Y dejas, Pastor santo,
tu grey en este valle hondo, obscuro,
con soledad y llanto;
y tú, rompiendo el puro
aire, te vas al inmortal seguro?
Los antes bienhadados
y los agora tristes y afligidos,
a tus pechos criados,
de ti desposeídos,
¿a dó convertirán ya sus sentidos?
¿Qué mirarán los ojos
que vieron de tu rostro la hermosura,
que no les sea enojos?
Quien oyó tu dulzura,
¿qué no tendrá por sordo y desventura?
A aqueste mar turbado,
¿quién le pondrá ya freno?
¿Quién concierto
al viento fiero, airado,
estando tú encubierto?
¿Qué norte guiará la nave al puerto?
¡Ay! Nube envidiosa
aun de este breve gozo, ¿qué te quejas?
¿Dó vuelas presurosa?
¡Cuán rica tú te alejas!
¡Cuán pobres y cuán ciegos, ¡ay!, nos dejas!
Tú llevas el tesoro
que sólo a nuestra vida enriquecía,
que desterraba el lloro,
que nos resplandecía
mil veces más que el puro y claro día.
¿Qué lazo de diamante,¡ay, alma!,
te detiene y encadena
a no seguir tu amante?
¡Ay! Rompe y sal de pena,
colócate ya libre en luz serena.
¿Que temes la salida?
¿Podrá el terreno amor más que la ausencia
de tu querer y vida?
Sin cuerpo no es violencia
vivir; más es sin Cristo y su presencia.
Dulce Señor y amigo,
dulce padre y hermano, dulce esposo,
en pos de ti yo sigo:
o puesto en tenebroso
o puesto en lugar claro y glorioso.
FRAY LUIS DE LEÓN
Agustino, catedrático de Salamanca
Domingo IV de Pascua
El buen pastor
En este cuarto domingo de Pascua se nos presenta la imagen bucólica del buen pastor. Y se hace en un contexto de dura controversia con los fariseos y letrados que no sólo no se preocupan del pueblo sino que se aprovechan de él. Por eso la insistencia de Jesús a la hora de hablar de los asalariados a quienes no les importan las ovejas.
Ya el profeta Ezequiel se lamentaba en pasado de esta triste realidad de los falsos pastores: «Mi rebaño anda disperso por toda la superficie de la tierra, sin que nadie se ocupe de él ni salga en su busca» (Ez 34,6)
La Pascua nos sigue convocando a descubrir al Pastor que ha dado su vida por las ovejas para que nosotros tengamos vida abundante. La Pascua en complicidad con la primavera es una oferta preñada de vida. Vida por todas partes, invitación a la vida. Jesús es la vida, nuestra Pascua. Una vida que se ofrece a todos y no excluye a nadie; una propuesta universal. Estamos llamados a brotar y florecer.
Cuando Jesús utiliza el término buen pastor para referirse a Él mismo no está utilizando una metáfora bucólica sin más. Está presentándose como el Mesías. El Papa Benedicto XVI ha utilizado el término para hablar de Cristo desde las figuras encontradas en unos sepulcros del siglo III donde aparece un pastor y un filósofo. Cristo es el filósofo que nos regala y nos explica el sentido de la vida. Cristo es el pastor que nos conduce a verdes praderas y nos quita el temor cuando caminamos por cañadas oscuras."Yo soy el buen Pastor, y conozco a las mías, y las mías me conocen como me conoce el Padre y yo conozco al Padre. Y doy mi vida por las ovejas"
Si todos los pastores de hoy fueran así, como el Buen Pastor, dispuestos a servir a sus ovejas y a regalarles la vida. Tal vez no existiría este divorcio terrible entre la Iglesia institucional y el pueblo de Dios. Recientemente la Conferencia episcopal española ha hecho un estudio que confirma esta triste realidad.“La imagen que la mayoría de los católicos tiene de la Iglesia es una imagen muy condicionada por el pasado, por la personalidad de sus miembros y por la mala imagen de la jerarquía eclesiástica, a quien encuentran inflexible, poderosa y ostentosa” (Son conclusiones de ese estudio)
Necesitamos rezar por nuestros pastores para que sean según el corazón de Dios y exigirles la dedicación y entrega a las que se han comprometido.
Necesitamos acercarnos al Buen Pastor e imitarlo en su vida y en su entrega. Lo necesitamos todos los cristianos si queremos iluminar un poco este sendero de la vida abarrotado de sombras. Hay muchas realidades, en este tiempo de la técnica y de la ciencia, que nos desbordan. En los últimos días he conocido varios casos de cáncer en personas conocidas que me han dejado desconcertado. ¿Cómo vivir estas realidades tan duras sin fe? ¿Dónde apoyarnos si nos falta la referencia del Buen Pastor que ama a sus ovejas y da su vida por ellas y nos quita el temor si pasamos por cañadas oscuras?
Con Jesucristo y de la mano de la Iglesia podemos aspirar a iluminar estas realidades penosas de dolor y sinsentido, porque Alguien ha pagado por nosotros, con su sangre, el rescate de nuestra vida.
El salmo 22, es un texto para el consuelo y la esperanza. “El Señor es mi pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace recostar, me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas”.
Hay un sufrimiento en nosotros, dice la primera carta de Pedro, que repercute en bien para los demás. Ese sufrimiento es agradable a Dios. Ahí tenemos el sufrimiento que acepta la madre por sus hijos, los misioneros por la evangelización, el esposo por su esposa, un amigo por otro cuando le necesita. Hay un sufrimiento redentor como el de Cristo que es bueno y saludable. Y hay otro sufrimiento inútil que tenemos que desterrar y luchar contra él. Ese sufrimiento que produce la envidia, la competitividad, la avaricia, los celos, el odio y la venganza. Ese sufrimiento no es sanador y hemos de desterrarlo de entre nosotros acercándonos y aprendiendo del buen Pastor.
Hemos sido convocados a formar una comunidad de hermanos, un solo rebaño y un solo Pastor. Nos convoca la unidad y el amor entregado para ir superando todo aquello que nos esclaviza y nos impide avanzar. Dios es la garantía de nuestro esfuerzo, de nuestra inversión y de nuestra lucha. No podemos retroceder.
Hay un poema de Pedro Benítez que puede ayudarnos a concluir.
Pastor que por verdes prados
nos llevas a descansar,
y nos guías cuando el valle
se cubre de oscuridad.
Pastor de tranquilas aguas
que nuevas fuerzas nos dan
cuando la fe desfallece
y aumenta la soledad.
¡La copa está rebosando
de tanto amor y bondad!
Ya ningún mal temeremos
ni nada nos faltará.
Porque tu vara y cayado,
con sus señales de paz,
nos van abriendo el camino
de la vida y la verdad.
Haznos seguir tu llamada.
Pastor de la eternidad,
para que en ti siempre unidos,
no nos separemos más.
En este cuarto domingo de Pascua se nos presenta la imagen bucólica del buen pastor. Y se hace en un contexto de dura controversia con los fariseos y letrados que no sólo no se preocupan del pueblo sino que se aprovechan de él. Por eso la insistencia de Jesús a la hora de hablar de los asalariados a quienes no les importan las ovejas.
Ya el profeta Ezequiel se lamentaba en pasado de esta triste realidad de los falsos pastores: «Mi rebaño anda disperso por toda la superficie de la tierra, sin que nadie se ocupe de él ni salga en su busca» (Ez 34,6)
La Pascua nos sigue convocando a descubrir al Pastor que ha dado su vida por las ovejas para que nosotros tengamos vida abundante. La Pascua en complicidad con la primavera es una oferta preñada de vida. Vida por todas partes, invitación a la vida. Jesús es la vida, nuestra Pascua. Una vida que se ofrece a todos y no excluye a nadie; una propuesta universal. Estamos llamados a brotar y florecer.
Cuando Jesús utiliza el término buen pastor para referirse a Él mismo no está utilizando una metáfora bucólica sin más. Está presentándose como el Mesías. El Papa Benedicto XVI ha utilizado el término para hablar de Cristo desde las figuras encontradas en unos sepulcros del siglo III donde aparece un pastor y un filósofo. Cristo es el filósofo que nos regala y nos explica el sentido de la vida. Cristo es el pastor que nos conduce a verdes praderas y nos quita el temor cuando caminamos por cañadas oscuras."Yo soy el buen Pastor, y conozco a las mías, y las mías me conocen como me conoce el Padre y yo conozco al Padre. Y doy mi vida por las ovejas"
Si todos los pastores de hoy fueran así, como el Buen Pastor, dispuestos a servir a sus ovejas y a regalarles la vida. Tal vez no existiría este divorcio terrible entre la Iglesia institucional y el pueblo de Dios. Recientemente la Conferencia episcopal española ha hecho un estudio que confirma esta triste realidad.“La imagen que la mayoría de los católicos tiene de la Iglesia es una imagen muy condicionada por el pasado, por la personalidad de sus miembros y por la mala imagen de la jerarquía eclesiástica, a quien encuentran inflexible, poderosa y ostentosa” (Son conclusiones de ese estudio)
Necesitamos rezar por nuestros pastores para que sean según el corazón de Dios y exigirles la dedicación y entrega a las que se han comprometido.
Necesitamos acercarnos al Buen Pastor e imitarlo en su vida y en su entrega. Lo necesitamos todos los cristianos si queremos iluminar un poco este sendero de la vida abarrotado de sombras. Hay muchas realidades, en este tiempo de la técnica y de la ciencia, que nos desbordan. En los últimos días he conocido varios casos de cáncer en personas conocidas que me han dejado desconcertado. ¿Cómo vivir estas realidades tan duras sin fe? ¿Dónde apoyarnos si nos falta la referencia del Buen Pastor que ama a sus ovejas y da su vida por ellas y nos quita el temor si pasamos por cañadas oscuras?
Con Jesucristo y de la mano de la Iglesia podemos aspirar a iluminar estas realidades penosas de dolor y sinsentido, porque Alguien ha pagado por nosotros, con su sangre, el rescate de nuestra vida.
El salmo 22, es un texto para el consuelo y la esperanza. “El Señor es mi pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace recostar, me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas”.
Hay un sufrimiento en nosotros, dice la primera carta de Pedro, que repercute en bien para los demás. Ese sufrimiento es agradable a Dios. Ahí tenemos el sufrimiento que acepta la madre por sus hijos, los misioneros por la evangelización, el esposo por su esposa, un amigo por otro cuando le necesita. Hay un sufrimiento redentor como el de Cristo que es bueno y saludable. Y hay otro sufrimiento inútil que tenemos que desterrar y luchar contra él. Ese sufrimiento que produce la envidia, la competitividad, la avaricia, los celos, el odio y la venganza. Ese sufrimiento no es sanador y hemos de desterrarlo de entre nosotros acercándonos y aprendiendo del buen Pastor.
Hemos sido convocados a formar una comunidad de hermanos, un solo rebaño y un solo Pastor. Nos convoca la unidad y el amor entregado para ir superando todo aquello que nos esclaviza y nos impide avanzar. Dios es la garantía de nuestro esfuerzo, de nuestra inversión y de nuestra lucha. No podemos retroceder.
Hay un poema de Pedro Benítez que puede ayudarnos a concluir.
Pastor que por verdes prados
nos llevas a descansar,
y nos guías cuando el valle
se cubre de oscuridad.
Pastor de tranquilas aguas
que nuevas fuerzas nos dan
cuando la fe desfallece
y aumenta la soledad.
¡La copa está rebosando
de tanto amor y bondad!
Ya ningún mal temeremos
ni nada nos faltará.
Porque tu vara y cayado,
con sus señales de paz,
nos van abriendo el camino
de la vida y la verdad.
Haznos seguir tu llamada.
Pastor de la eternidad,
para que en ti siempre unidos,
no nos separemos más.
DOMINGO III PASCUA
Reflexión pascual
Estamos celebrando el tiempo pascual, el más festivo y solemne del año litúrgico, de tal modo que todo nos convoca a la alegría y a la esperanza. Cristo ha resucitado y es para la Iglesia y para la humanidad fuente de vida y de sentido de todo lo humano.
Realmente Dios nos sorprende siempre. Cuando parece que ya tenemos controlado todo, medido y pesado, Dios nos sorprende con alguna de las suyas. Creemos que todo está calculado y nos fallan todos los cálculos en la primera ocasión porque el hombre propone y Dios dispone.
Esto mismo les pasó a los discípulos. Cuando vieron el fracaso aparente de Jesús en su muerte se vinieron abajo. Los de Emaús se volvían ya a su casa con una tremenda decepción: “nosotros esperábamos que…pero” Los discípulos se encerraron en una casa por miedo. Tomás exige pruebas para creer porque estaba confundido.
Por eso en la primera lectura y en el Evangelio aparece esta referencia explicativa: “Todo lo escrito tenía que cumplirse: el Mesías padecerá, resucitará y en su nombre se predicará la Buena Nueva a todos los pueblos”
En la vida nos descolocan muchas cosas que no entendemos ni podemos controlar. Sobre todo nos descoloca todo lo que tiene que ver con el amor y el desamor. Nos descoloca sobremanera la muerte de los seres queridos, las injusticias, las atrocidades de la guerra o del egoísmo humano, y nos preguntamos una y otra vez por qué Dios permite todo esto si es bueno.
Pues éste no entender forma parte del proyecto humano que somos cada uno de nosotros. Estamos inmersos en un proceso de mal que necesita ser sanado y resucitado. Por eso ha muerto y resucitado Cristo.
Y hemos de ver la realidad de la muerte con una cierta naturalidad para que no nos quedemos atrapados en ella. Cristo ha iluminado este misterio con su solidaridad hasta la muerte. Hoy tendemos a ocultar la muerte a los niños para que no se afecten, la alejamos a los tanatorios, la hemos convertido en una extraña y sin embargo es una invitada obligada en todos los hogares en algún momento. Decía Teresa de Jesús: “La muerte -¡qué fuerte!- yo la tengo por querida. Unos la tienen por muerte y yo la tengo por vida”
Por eso tenemos que ver la muerte como un requisito imprescindible para entender el misterio de la Resurrección. Los discípulos se negaban a integrar la muerte y la cruz en el proceso salvador de Jesús. “Eso no puede pasarte a ti” decía Pedro. Y Jesús le responde: “apártate de mí Satanás que piensas como los hombres y no como Dios”
El miedo de los discípulos, después de la resurrección se explica desde esta incomprensión de la muerte. Por eso Jesús se empeña en enseñarles las manos y el costado para que vean el lógico proceso salvador que pasa por la entrega y el dolor.
Siempre ha habido, es verdad, en la conciencia de los hombres y mujeres una esperanza escondida de vida más allá de la muerte. Así lo expresan los egipcios en sus pirámides convencidos de que el faraón se incorporará a la vida y por eso construyen esas pirámides inexpugnables y llenas de trampas para que nadie perturbe el sueño intermedio hasta que despierte a la vida.
En la mitología griega, cuando una persona moría, su alma era transportada hacia la orilla del río Éstige, también conocido como Laguna Estigia, a manos del dios griego Hermes (mensajero de los dioses) que en la mitología romana viene siendo Mercurio.
Allí esperaba a Caronte, en cuya barca habría de atravesar la "frontera" que dividía el mundo de los vivos y el Hades. El barquero, sin embargo, no cumplía esta función de manera desinteresada, de ahí la costumbre de depositar una moneda en cada párpado del muerto o en la boca, a fin de pagar sus servicios para que el difunto pudiera ser conducido al reino de los muertos.
Los orientales enterraban a sus muertos mirando hacia el este y en ciertas culturas prehispánicas de América pintaban de rojo el cráneo de los difuntos como para devolverles en su momento la vida.
Resulta muy hermosa la historia que nos cuenta el libro del Conde Lucanor sobre el príncipe que crecía sin saber qué existía la muerte hasta que se encontró con ella y sólo entonces encontró el sentido de la vida.
Esta expectativa de vida más allá de la muerte no es sólo un deseo humano que se ha perpetuado en la historia. Es la misma promesa de Jesús: “Yo os prepararé un lugar…”
Éste el sentido profundo que la Pascua nos regala: somos para la vida porque Cristo nos ha redimido a precio de sangre.
Lope de Vega nos regala este hermoso y profundo poema:
Yo….¿para qué nací? Para salvarme;
Que tengo que morir es infalible.
Dejar de ver a Dios y condenarme,
Triste cosa será, pero posible.
¿Posible? ¿Y río, duermo y quiero holgarme?
¿Posible y tengo amor a lo visible?
¿En qué pienso, en qué me ocupo, en qué me encanto?
Loco debo ser, pues no soy santo.
Estamos celebrando el tiempo pascual, el más festivo y solemne del año litúrgico, de tal modo que todo nos convoca a la alegría y a la esperanza. Cristo ha resucitado y es para la Iglesia y para la humanidad fuente de vida y de sentido de todo lo humano.
Realmente Dios nos sorprende siempre. Cuando parece que ya tenemos controlado todo, medido y pesado, Dios nos sorprende con alguna de las suyas. Creemos que todo está calculado y nos fallan todos los cálculos en la primera ocasión porque el hombre propone y Dios dispone.
Esto mismo les pasó a los discípulos. Cuando vieron el fracaso aparente de Jesús en su muerte se vinieron abajo. Los de Emaús se volvían ya a su casa con una tremenda decepción: “nosotros esperábamos que…pero” Los discípulos se encerraron en una casa por miedo. Tomás exige pruebas para creer porque estaba confundido.
Por eso en la primera lectura y en el Evangelio aparece esta referencia explicativa: “Todo lo escrito tenía que cumplirse: el Mesías padecerá, resucitará y en su nombre se predicará la Buena Nueva a todos los pueblos”
En la vida nos descolocan muchas cosas que no entendemos ni podemos controlar. Sobre todo nos descoloca todo lo que tiene que ver con el amor y el desamor. Nos descoloca sobremanera la muerte de los seres queridos, las injusticias, las atrocidades de la guerra o del egoísmo humano, y nos preguntamos una y otra vez por qué Dios permite todo esto si es bueno.
Pues éste no entender forma parte del proyecto humano que somos cada uno de nosotros. Estamos inmersos en un proceso de mal que necesita ser sanado y resucitado. Por eso ha muerto y resucitado Cristo.
Y hemos de ver la realidad de la muerte con una cierta naturalidad para que no nos quedemos atrapados en ella. Cristo ha iluminado este misterio con su solidaridad hasta la muerte. Hoy tendemos a ocultar la muerte a los niños para que no se afecten, la alejamos a los tanatorios, la hemos convertido en una extraña y sin embargo es una invitada obligada en todos los hogares en algún momento. Decía Teresa de Jesús: “La muerte -¡qué fuerte!- yo la tengo por querida. Unos la tienen por muerte y yo la tengo por vida”
Por eso tenemos que ver la muerte como un requisito imprescindible para entender el misterio de la Resurrección. Los discípulos se negaban a integrar la muerte y la cruz en el proceso salvador de Jesús. “Eso no puede pasarte a ti” decía Pedro. Y Jesús le responde: “apártate de mí Satanás que piensas como los hombres y no como Dios”
El miedo de los discípulos, después de la resurrección se explica desde esta incomprensión de la muerte. Por eso Jesús se empeña en enseñarles las manos y el costado para que vean el lógico proceso salvador que pasa por la entrega y el dolor.
Siempre ha habido, es verdad, en la conciencia de los hombres y mujeres una esperanza escondida de vida más allá de la muerte. Así lo expresan los egipcios en sus pirámides convencidos de que el faraón se incorporará a la vida y por eso construyen esas pirámides inexpugnables y llenas de trampas para que nadie perturbe el sueño intermedio hasta que despierte a la vida.
En la mitología griega, cuando una persona moría, su alma era transportada hacia la orilla del río Éstige, también conocido como Laguna Estigia, a manos del dios griego Hermes (mensajero de los dioses) que en la mitología romana viene siendo Mercurio.
Allí esperaba a Caronte, en cuya barca habría de atravesar la "frontera" que dividía el mundo de los vivos y el Hades. El barquero, sin embargo, no cumplía esta función de manera desinteresada, de ahí la costumbre de depositar una moneda en cada párpado del muerto o en la boca, a fin de pagar sus servicios para que el difunto pudiera ser conducido al reino de los muertos.
Los orientales enterraban a sus muertos mirando hacia el este y en ciertas culturas prehispánicas de América pintaban de rojo el cráneo de los difuntos como para devolverles en su momento la vida.
Resulta muy hermosa la historia que nos cuenta el libro del Conde Lucanor sobre el príncipe que crecía sin saber qué existía la muerte hasta que se encontró con ella y sólo entonces encontró el sentido de la vida.
Esta expectativa de vida más allá de la muerte no es sólo un deseo humano que se ha perpetuado en la historia. Es la misma promesa de Jesús: “Yo os prepararé un lugar…”
Éste el sentido profundo que la Pascua nos regala: somos para la vida porque Cristo nos ha redimido a precio de sangre.
Lope de Vega nos regala este hermoso y profundo poema:
Yo….¿para qué nací? Para salvarme;
Que tengo que morir es infalible.
Dejar de ver a Dios y condenarme,
Triste cosa será, pero posible.
¿Posible? ¿Y río, duermo y quiero holgarme?
¿Posible y tengo amor a lo visible?
¿En qué pienso, en qué me ocupo, en qué me encanto?
Loco debo ser, pues no soy santo.
DOMINGO II PASCUA
La muerte está muerta
El lugar de la presencia de Jesús es la comunidad cristiana. Así lo entendieron los discípulos de Emaús cuando se encontraron con Jesús resucitado y sintieron la necesidad de volver a Jerusalén a comunicar a los discípulos lo que les había sucedido por el camino y cómo le habían reconocido al partir el pan.
El Evangelio de hoy comienza destacando este sentido de comunidad: “Estando reunidos en casa…entró Jesús”. Tal vez quiera decirnos el Evangelio que tengamos cuidado con cultivar una fe individualista y cerrada a la comunidad, privada y exclusiva. La fe cristiana es esencialmente comunitaria. El Papa Benedicto en la "Spe Salvi" nos ha dicho que la salvación es comunitaria. Difícil lo tenemos al margen de la Iglesia. Sin comunidad no se experimenta la presencia del resucitado. Así lo entendió la comunidad primitiva y por eso suscitó múltiples adhesiones entre las gentes asombradas al percibir su cohesión y su familiaridad. La gente se impresionaba al ver cómo se amaban. “Los hermanos eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones"
El sentido de unidad es una de las notas más características de la primera comunidad. Ya había sido la preocupación esencial de Jesús en una de sus últimas oraciones al Padre: “Que sean uno, Padre, para que el mundo crea”. Esta unidad se consolidó después de la resurrección de Jesús; porque era el deseo más querido de Jesús y porque la hostilidad y dificultad de los primeros cristianos les llevó a apoyarse mutuamente.
Una unidad que los cristianos no trabajamos suficientemente hoy. Además del escándalo de las división de las iglesia cristianas, tenemos en el seno de la Iglesia católica síntomas de división, de tendencias, de ideologías diversas que impiden ofrecer un testimonio valiente y puro de unidad.
Cuando los discípulos estaban reunidos resulta que Tomás no estaba con ellos. Y por eso no había visto al Señor. Caminar al margen de la comunidad es perderse lo mejor. Y por eso Tomás necesita pruebas: si no veo la herida de los clavos y no meto mis dedos en la herida de su costado no creeré. Éste es el espíritu del mundo materialista de hoy: necesita pruebas para creer. Como si el mundo y la vida no fueran auténticas pruebas y milagros para creer. La mejor prueba de Cristo resucitado somos nosotros mismos y todo lo que rodea nuestra vida. Somos un milagro de amor y de dicha. Nunca podremos pagar al Señor tanta dicha como nos ha regalado: el milagro de la vida.
Celebrar con propiedad la resurrección del Señor es trabajar la unidad y buscar la comunidad para sentirnos fortalecidos en ella por el Señor Jesús resucitado. Y no hay manera mejor que pacificar nuestro propio interior para ser signos de unidad y de paz. ¿Cómo está nuestro corazón? ¿Roto? ¿Dividido? ¿Herido por la envidia? ¿Encendido por la rivalidad? ¿Maltratado por la falta de perdón? Así no habrá en nosotros resurrección, seguiremos instalados en el viernes santo de manera permanente.
Tomás se abrió a la fe cuando metió sus dedos en la herida del costado del Resucitado; pero sobre todo descubrió la fe cuando se vinculó a la comunidad. Ocho días después estaban los discípulos reunidos en la casa y esta vez sí estaba Tomás con ellos. Y Jesús le dice: “No seas incrédulo sino creyente” Y nos dice a cada uno de nosotros: “Dichosos los que crean sin haber visto”
El tiempo pascual que estamos disfrutando es una invitación a la alegría y al gozo; una alegría que para ser completa ha de ser compartida y celebrada entre los hermanos, en la comunidad. No es posible un itinerario pascual de manera individual y libre. Cuando queremos hacer de la fe una apuesta encerrada en nosotros mismos estamos devaluando la experiencia pascual e impidiendo una vida renovada y resucitada en nosotros.
Estamos, pues, invitados a celebrar la vida , a vivirla con pasión, a promocionarla y disfrutarla. No dejemos que nuestra vida sea de baja calidad, apagada y triste, porque no hemos sabido poner a Cristo como centro de nuestro camino pascual. ¡Hay vida abundante para todos! Ya lo dijo él: “He venido para que tengan vida y vida abundante”
Dejadme decidlo de manera más bella con Martín Descalzo en su Romancillo de la mañana del domingo:
Por la calle de la vida
venía, muerta, la muerte,
la guadaña desmontada,
la melena sin serpientes.
La emperatriz destronada
ha perdido sus poderes;
sin que ella sepa porqué
otro ya su cetro tiene.
Desde que el mundo era mundo
nadie escapó de sus redes
y temblaron a su paso
desde el mendigo a los reyes.
Y hasta Aquél, que se decía
Hijo del Omnipotente,
en una cruz conoció
los mordiscos de sus dientes.
Y ahora ¡quién es el hombre
que, sacrílego, pretende
discutirle lo que es suyo,
siendo mortal a la Muerte?
¡Quién el que rompió su lápida
como si fuera un juguete
y hasta pasea su cuerpo
igual que una rama verde?
La muerte no entiende nada,
la vieja muerte envejece:
alguien ha roto el enigma
¡ay si el ejemplo cundiese!
¡ay si los hombres descubren
que la que hasta ayer insolente
tiene su talón de aquiles
y puede morir la muerte!
Por eso en esta mañana,
pegándose a las paredes,
la muerte pasa escondida
para que nadie sospeche.
Porque su reino concluye
y la ex diosa lo comprende
en el alba del domingo
está de luto la muerte.
El lugar de la presencia de Jesús es la comunidad cristiana. Así lo entendieron los discípulos de Emaús cuando se encontraron con Jesús resucitado y sintieron la necesidad de volver a Jerusalén a comunicar a los discípulos lo que les había sucedido por el camino y cómo le habían reconocido al partir el pan.
El Evangelio de hoy comienza destacando este sentido de comunidad: “Estando reunidos en casa…entró Jesús”. Tal vez quiera decirnos el Evangelio que tengamos cuidado con cultivar una fe individualista y cerrada a la comunidad, privada y exclusiva. La fe cristiana es esencialmente comunitaria. El Papa Benedicto en la "Spe Salvi" nos ha dicho que la salvación es comunitaria. Difícil lo tenemos al margen de la Iglesia. Sin comunidad no se experimenta la presencia del resucitado. Así lo entendió la comunidad primitiva y por eso suscitó múltiples adhesiones entre las gentes asombradas al percibir su cohesión y su familiaridad. La gente se impresionaba al ver cómo se amaban. “Los hermanos eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones"
El sentido de unidad es una de las notas más características de la primera comunidad. Ya había sido la preocupación esencial de Jesús en una de sus últimas oraciones al Padre: “Que sean uno, Padre, para que el mundo crea”. Esta unidad se consolidó después de la resurrección de Jesús; porque era el deseo más querido de Jesús y porque la hostilidad y dificultad de los primeros cristianos les llevó a apoyarse mutuamente.
Una unidad que los cristianos no trabajamos suficientemente hoy. Además del escándalo de las división de las iglesia cristianas, tenemos en el seno de la Iglesia católica síntomas de división, de tendencias, de ideologías diversas que impiden ofrecer un testimonio valiente y puro de unidad.
Cuando los discípulos estaban reunidos resulta que Tomás no estaba con ellos. Y por eso no había visto al Señor. Caminar al margen de la comunidad es perderse lo mejor. Y por eso Tomás necesita pruebas: si no veo la herida de los clavos y no meto mis dedos en la herida de su costado no creeré. Éste es el espíritu del mundo materialista de hoy: necesita pruebas para creer. Como si el mundo y la vida no fueran auténticas pruebas y milagros para creer. La mejor prueba de Cristo resucitado somos nosotros mismos y todo lo que rodea nuestra vida. Somos un milagro de amor y de dicha. Nunca podremos pagar al Señor tanta dicha como nos ha regalado: el milagro de la vida.
Celebrar con propiedad la resurrección del Señor es trabajar la unidad y buscar la comunidad para sentirnos fortalecidos en ella por el Señor Jesús resucitado. Y no hay manera mejor que pacificar nuestro propio interior para ser signos de unidad y de paz. ¿Cómo está nuestro corazón? ¿Roto? ¿Dividido? ¿Herido por la envidia? ¿Encendido por la rivalidad? ¿Maltratado por la falta de perdón? Así no habrá en nosotros resurrección, seguiremos instalados en el viernes santo de manera permanente.
Tomás se abrió a la fe cuando metió sus dedos en la herida del costado del Resucitado; pero sobre todo descubrió la fe cuando se vinculó a la comunidad. Ocho días después estaban los discípulos reunidos en la casa y esta vez sí estaba Tomás con ellos. Y Jesús le dice: “No seas incrédulo sino creyente” Y nos dice a cada uno de nosotros: “Dichosos los que crean sin haber visto”
El tiempo pascual que estamos disfrutando es una invitación a la alegría y al gozo; una alegría que para ser completa ha de ser compartida y celebrada entre los hermanos, en la comunidad. No es posible un itinerario pascual de manera individual y libre. Cuando queremos hacer de la fe una apuesta encerrada en nosotros mismos estamos devaluando la experiencia pascual e impidiendo una vida renovada y resucitada en nosotros.
Estamos, pues, invitados a celebrar la vida , a vivirla con pasión, a promocionarla y disfrutarla. No dejemos que nuestra vida sea de baja calidad, apagada y triste, porque no hemos sabido poner a Cristo como centro de nuestro camino pascual. ¡Hay vida abundante para todos! Ya lo dijo él: “He venido para que tengan vida y vida abundante”
Dejadme decidlo de manera más bella con Martín Descalzo en su Romancillo de la mañana del domingo:
Por la calle de la vida
venía, muerta, la muerte,
la guadaña desmontada,
la melena sin serpientes.
La emperatriz destronada
ha perdido sus poderes;
sin que ella sepa porqué
otro ya su cetro tiene.
Desde que el mundo era mundo
nadie escapó de sus redes
y temblaron a su paso
desde el mendigo a los reyes.
Y hasta Aquél, que se decía
Hijo del Omnipotente,
en una cruz conoció
los mordiscos de sus dientes.
Y ahora ¡quién es el hombre
que, sacrílego, pretende
discutirle lo que es suyo,
siendo mortal a la Muerte?
¡Quién el que rompió su lápida
como si fuera un juguete
y hasta pasea su cuerpo
igual que una rama verde?
La muerte no entiende nada,
la vieja muerte envejece:
alguien ha roto el enigma
¡ay si el ejemplo cundiese!
¡ay si los hombres descubren
que la que hasta ayer insolente
tiene su talón de aquiles
y puede morir la muerte!
Por eso en esta mañana,
pegándose a las paredes,
la muerte pasa escondida
para que nadie sospeche.
Porque su reino concluye
y la ex diosa lo comprende
en el alba del domingo
está de luto la muerte.
FELIZ PASCUA
-Pregón para un tiempo nuevo-
Se veía venir. Había un grito contenido en todas las gargantas. La naturaleza ya no podía disimularlo y estallaba en vivos colores repartiendo aromas por doquier. Las gentes aguardaban expectantes a que la Pascua entrara solemnemente. Ya es Pascua. ¡Aleluya!
Pascua significa oportunidad. Necesitamos una oportunidad para recomenzar, para caminar agarrados al sentido. En los últimos tiempos nos han rodeado noticias de color oscuro que nos han dejado cabizbajos y preocupados. Esta crisis de valores, que se disfraza de económica, es la disculpa que tienen algunos para no dejarnos respirar tranquilos. ¡Cuidado que viene la crisis! ¡Hay que apretarse el cinturón! Pero la verdad es que la crisis quienes la sufren son los de siempre. Y la crisis más profunda que atravesamos tiene que ver con las actitudes con las que nos enfrentamos a la vida. La fe nos hace más falta que nunca.
Estrenar la Pascua es ponernos de nuevo en camino hacia una tierra nueva que mana leche y miel. La vida consagrada ya sabe de itinerancias y traslados. Y está empeñada en no detenerse a pesar de los agoreros de la vida que ven nubarrones en todo el horizonte. La vida consagrada tiene vocación de salir al encuentro de todos con las actitudes de Jesús. Se sabe inmersa en una larga tradición profética que llega hasta el mismo Jesús y quiere ser fiel a su historia y a su misión. La vida religiosa se siente enviada a las personas, a acompañar, a iluminar, a ser misericordia y compasión, a testimoniar.
¡Feliz Pascua florida, hermanas y hermanos consagrados! Éste es nuestro tiempo. El tiempo del Espíritu de Jesús resucitado que sopla, que remueve, que empuja. Es el tiempo del Espíritu Santo y el nuestro. Vamos a seguir siendo lo que somos con redoblado empeño; vamos a hacer de nuestra vida consagrada una mano extendida y un corazón abierto. Somos una caricia de Dios para el mundo simplemente por ser consagrados.
La Pascua es la fiesta de la Vida. Esta vida humana tan frágil y tan amenazada, no sólo por algunas leyes, sino sobre todo por la injusticia estructural que genera tanta miseria y tanta hambre en este siglo de la prosperidad. La dignidad de la persona está cuestionada y la Pascua viene a gritarnos que eso no puede ser. El lujo y el derroche no pueden convivir con la miseria y el hambre de los niños. La Pascua es para todos no sólo para los acomodados.
Ya no queda tiempo para el desánimo, para el lamento, para la queja permanente. Tenemos motivos sobrados para el gozo porque el Señor Jesús resucitado es quien sostiene y da sentido a nuestra vida. Viene con nosotros y desea quedarse. No tengamos miedo a los calvarios ni a las cruces porque están convocados a ser Pascua. En medio de nuestra precariedad y pequeñez, en medio de nuestras carencias y debilidades, se abre con una fuerza insospechada la energía imparable de la Pascua que nos lanza a ser testigos en primera persona, sin ambigüedades, con la seguridad de que no somos nosotros sino el Espíritu de Dios el que actúa en nosotros. La Vida tiene que abrirse paso en medio de la vida. Pascua es la mejor razón para no quedarnos atrapados en la resignación, en el conformismo, en el cansancio.
¡Hay Pascua para todos y para todas! ¡Hay Pascua sobrada! Disfrutemos de este regalo que Dios nos hace en Jesucristo y compartámoslo con todos. Que la Pascua si no llega a todos no llega a nadie. La vida Consagrada, en estos días, tiene la misión de repartir Pascua a manos llenas. ¡Que se note! ¡Feliz Pascua!
VIGILIA PASCUAL
¡CRISTO VIVE! VIGILIA PASCUAL
Estamos de Pascua. Estamos de paso. Celebrar este momento es descubrir que nada puede permanecer inamovible, que tenemos vocación de vida, de eternidad.
Componiendo este misterio que es la vida siempre nos falta una pieza. ¡Cómo componer este puzzle de la vida si nos amenaza la muerte?
1.- LA RESURRECCIÓN DE JESÚS ES LA PIEDRA DE BÓVEDA DE LA CATEDRAL DE LA VIDA.
-Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe, seríamos los más necios de todos los hombres.
-Pero Él vive, sentimos la fuerza transformadora de su presencia, y este acontecimiento llena de luz y de sentido todos los pasos de nuestra existencia.
-La humanidad caminaba perdida y ha encontrado una senda.
-Se nos echaba encima la noche del sinsentido y nos ha visitado el sol que nace de lo alto.
-Una explosión de luz, de primavera, de esperanza, inunda a toda la iglesia.
2.- SOMOS UNA IGLESIA UNIVERSAL. ES LA FIESTA DE LA HUMANIDAD REDIMIDA.
-El grito de alegría, ¡aleluya!, resuena en este instante con igual fuerza en todas las comunidades cristianas, en las grandes catedrales góticas y en las humildes chozas africanas; en el corazón de las grandes urbes y en el interior de las selvas donde los misioneros se empeñan por erradicar el hambre, la enfermedad y la incultura.
-Hoy resuena con la misma fuerza el grito de la esperanza en la catedral de San Patricio de Nueva York y en las favelas de Río de Janeiro.
-El Señor ha vencido a la muerte y nos ha hecho portadores de vida. La Buena Noticia no es sólo para los que viven bien, es sobre todo para los que sobreviven.
3.-CELEBRAR LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR SIGNIFICA MIRAR CON OJOS DE FE Y ASUMIR LA REALIDAD QUE NOS RODEA CON AMOR Y PASIÓN.
-Es el momento de recuperar nuestro orgullo de hombres y mujeres creyentes. Porque si es verdad que habita en nosotros el pecado –todos somos pecadores- hoy desborda en nosotros la gracia.
-¿De qué nos sirve un Cristo resucitado si tenemos un corazón moribundo?
-¿De qué nos sirve un Cristo vivo si apostamos por una cultura de muerte?
-¿De qué nos sirve un Cristo triunfante si no vamos a hacer nada para que los niños del tercer mundo no sigan muriendo famélicos?
4.- RESUCITAR CON CRISTO QUIERE DECIR:
·Renovar hoy el amor de los esposos, creciendo en entrega y fidelidad.
·Suscitar el diálogo y la entrega en el seno de las familias.
·Educar a los niños en los valores del evangelio y en las buenas costumbres que hemos recibido de nuestros mayores.
·Recordar el compromiso de amor y la deuda de cariño que tenemos con nuestros mayores.
·Apostar por una cultura de vida: sin racismos, intolerancias o fanatismos.
·Apoyar los movimientos que contribuyen a crear lazos de solidaridad entre los pueblos: justicia y Paz, Cáritas…
·Amar y cuidar la naturaleza, como don precioso que es, respetando los árboles, los ríos, el aire que respiramos...
·Sostener la inmensa y callada labor de los misioneros que trabajan en la vanguardia de la iglesia, al pie de los que sufren, rodeados de peligros y carencias, a pesar de las campañas difamatorias e interesadas que de vez en cuando algunos periódicos difunden por oscuros intereses.
·Sentirnos todos un pueblo de Dios, en camino, comprometidos con nuestra iglesia, valorando los sacramentos como lugar de la presencia de Dios, sintiéndonos activos en la comunidad y no simples consumidores de culto.
·En definitiva es ver la vida con otros ojos, con otra mentalidad, sin caer en la trampa del individualismo, de ir cada uno a nuestros asuntos, como si sólo existiera nuestro mundo.
5.- CON LA MAGDALENA HEMOS ENCONTRADO EL SEPULCRO VACÍO.
Para algunos el acontecimiento es intranscendente. “Habrán robado el cuerpo”, decían los judíos.
Como si la existencia de Dios viniera a robarnos la libertad humana o pusiera límite a nuestras aspiraciones.
¡Dios ha muerto! Decía Nietzsche, la ciencia lo ha matado. Pero quien realmente ha muerto ha sido Nietzsche y Dios sigue vivo en la confesión y en la vivencia de millones de creyentes.
-Mirad cómo lo dice un himno de la liturgia de las horas:
Quien diga que Dios ha muerto que salga a la luz y vea
Si el mundo es o no tarea de un Dios que sigue despierto.
Ya no es su sitio el desierto ni en la montaña se esconde,
Decid, si preguntan dónde, que Dios está sin mortaja
En donde un hombre trabaja y un corazón le responde.
-No podemos dejar que sean enjauladas las voces proféticas que nos recuerdan los valores auténticos de la vida.
-Centenares de mártires de ayer y de hoy siguen siendo un compromiso permanente por la verdad y la justicia.
-Hay intentos actuales por amordazar a la iglesia, por desprestigiarla desde situaciones y pecados particulares, por acallar su voz profética, pero está avalada por la fuerza del Espíritu de Jesús resucitado que la sostiene y camina con ella.
-Es verdad que hay pecado en la iglesia –Es nuestro propio pecado, el de cada uno de nosotros. Donde hay hombres hay pecado-. Pero también está su deseo profundo de seguir a Jesús, de ser buena nueva para los pobres, de trabajar incansable por la dignidad del ser humano como imagen de Dios. Ahí están los 18.000 misioneros españoles para gritarlo.
6.- HOY LA IGLESIA QUIERE SER PALABRA Y GESTO DEL RESUCITADO.
·Sin aires de grandeza, con sencillez, al estilo de Cristo.
·Pero sin complejos, su voz, la voz de los creyentes, tiene que dejarse oír en todos los foros de la sociedad y de la vida.
7.-EL CRISTO RESUCITADO ESTÁ FRAGUANDO UN FUTURO NUEVO PARA CADA HOMBRE Y PARA LA HUMANIDAD EN SU CONJUNTO.
-Nuestra historia, la humanidad entera, ha saboreado con demasiada frecuencia el vinagre del dolor, del sufrimiento, de la injusticia, de la guerra.
-¡Cuánto dolor abierto en el costado de la humanidad¡
-¡Cuánta tristeza y soledad en el corazón del hombre moderno a pesar de su saber y de su técnica¡
- ¿Adónde iremos? ¿Quién, si no tú, Señor de la vida, Cristo de la luz, tiene palabra de vida eterna?
Hermanos y hermanas, es tiempo de gloria, de gracia, de luz. No desaprovechemos la ternura divina que pasa por nuestra puerta. Descubramos a Jesús presente y cercano en medio de nuestra comunidad. ¡Feliz pascua¡
Y a Cristo, el Señor resucitado, la gloria, el honor y el poder por los siglos de los siglos.
Con el cierzo que azota la colina
murió el romero, flor de la ladera;
clavado en cruz, desesperado, espera
el milagro de luz que se avecina.
La rama, por el hielo mortecina,
enamorada de la primavera,
ahogada en el dolor de su ceguera,
añora un rayo de savia divina.
Así mis manos, de orgullo sangrantes,
se encallecieron para la oración
y ya no aman como amaron antes.
Así los ojos de mi corazón,
yertos de invierno, sueñan apremiantes
con un destello de resurrección.
Estamos de Pascua. Estamos de paso. Celebrar este momento es descubrir que nada puede permanecer inamovible, que tenemos vocación de vida, de eternidad.
Componiendo este misterio que es la vida siempre nos falta una pieza. ¡Cómo componer este puzzle de la vida si nos amenaza la muerte?
1.- LA RESURRECCIÓN DE JESÚS ES LA PIEDRA DE BÓVEDA DE LA CATEDRAL DE LA VIDA.
-Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe, seríamos los más necios de todos los hombres.
-Pero Él vive, sentimos la fuerza transformadora de su presencia, y este acontecimiento llena de luz y de sentido todos los pasos de nuestra existencia.
-La humanidad caminaba perdida y ha encontrado una senda.
-Se nos echaba encima la noche del sinsentido y nos ha visitado el sol que nace de lo alto.
-Una explosión de luz, de primavera, de esperanza, inunda a toda la iglesia.
2.- SOMOS UNA IGLESIA UNIVERSAL. ES LA FIESTA DE LA HUMANIDAD REDIMIDA.
-El grito de alegría, ¡aleluya!, resuena en este instante con igual fuerza en todas las comunidades cristianas, en las grandes catedrales góticas y en las humildes chozas africanas; en el corazón de las grandes urbes y en el interior de las selvas donde los misioneros se empeñan por erradicar el hambre, la enfermedad y la incultura.
-Hoy resuena con la misma fuerza el grito de la esperanza en la catedral de San Patricio de Nueva York y en las favelas de Río de Janeiro.
-El Señor ha vencido a la muerte y nos ha hecho portadores de vida. La Buena Noticia no es sólo para los que viven bien, es sobre todo para los que sobreviven.
3.-CELEBRAR LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR SIGNIFICA MIRAR CON OJOS DE FE Y ASUMIR LA REALIDAD QUE NOS RODEA CON AMOR Y PASIÓN.
-Es el momento de recuperar nuestro orgullo de hombres y mujeres creyentes. Porque si es verdad que habita en nosotros el pecado –todos somos pecadores- hoy desborda en nosotros la gracia.
-¿De qué nos sirve un Cristo resucitado si tenemos un corazón moribundo?
-¿De qué nos sirve un Cristo vivo si apostamos por una cultura de muerte?
-¿De qué nos sirve un Cristo triunfante si no vamos a hacer nada para que los niños del tercer mundo no sigan muriendo famélicos?
4.- RESUCITAR CON CRISTO QUIERE DECIR:
·Renovar hoy el amor de los esposos, creciendo en entrega y fidelidad.
·Suscitar el diálogo y la entrega en el seno de las familias.
·Educar a los niños en los valores del evangelio y en las buenas costumbres que hemos recibido de nuestros mayores.
·Recordar el compromiso de amor y la deuda de cariño que tenemos con nuestros mayores.
·Apostar por una cultura de vida: sin racismos, intolerancias o fanatismos.
·Apoyar los movimientos que contribuyen a crear lazos de solidaridad entre los pueblos: justicia y Paz, Cáritas…
·Amar y cuidar la naturaleza, como don precioso que es, respetando los árboles, los ríos, el aire que respiramos...
·Sostener la inmensa y callada labor de los misioneros que trabajan en la vanguardia de la iglesia, al pie de los que sufren, rodeados de peligros y carencias, a pesar de las campañas difamatorias e interesadas que de vez en cuando algunos periódicos difunden por oscuros intereses.
·Sentirnos todos un pueblo de Dios, en camino, comprometidos con nuestra iglesia, valorando los sacramentos como lugar de la presencia de Dios, sintiéndonos activos en la comunidad y no simples consumidores de culto.
·En definitiva es ver la vida con otros ojos, con otra mentalidad, sin caer en la trampa del individualismo, de ir cada uno a nuestros asuntos, como si sólo existiera nuestro mundo.
5.- CON LA MAGDALENA HEMOS ENCONTRADO EL SEPULCRO VACÍO.
Para algunos el acontecimiento es intranscendente. “Habrán robado el cuerpo”, decían los judíos.
Como si la existencia de Dios viniera a robarnos la libertad humana o pusiera límite a nuestras aspiraciones.
¡Dios ha muerto! Decía Nietzsche, la ciencia lo ha matado. Pero quien realmente ha muerto ha sido Nietzsche y Dios sigue vivo en la confesión y en la vivencia de millones de creyentes.
-Mirad cómo lo dice un himno de la liturgia de las horas:
Quien diga que Dios ha muerto que salga a la luz y vea
Si el mundo es o no tarea de un Dios que sigue despierto.
Ya no es su sitio el desierto ni en la montaña se esconde,
Decid, si preguntan dónde, que Dios está sin mortaja
En donde un hombre trabaja y un corazón le responde.
-No podemos dejar que sean enjauladas las voces proféticas que nos recuerdan los valores auténticos de la vida.
-Centenares de mártires de ayer y de hoy siguen siendo un compromiso permanente por la verdad y la justicia.
-Hay intentos actuales por amordazar a la iglesia, por desprestigiarla desde situaciones y pecados particulares, por acallar su voz profética, pero está avalada por la fuerza del Espíritu de Jesús resucitado que la sostiene y camina con ella.
-Es verdad que hay pecado en la iglesia –Es nuestro propio pecado, el de cada uno de nosotros. Donde hay hombres hay pecado-. Pero también está su deseo profundo de seguir a Jesús, de ser buena nueva para los pobres, de trabajar incansable por la dignidad del ser humano como imagen de Dios. Ahí están los 18.000 misioneros españoles para gritarlo.
6.- HOY LA IGLESIA QUIERE SER PALABRA Y GESTO DEL RESUCITADO.
·Sin aires de grandeza, con sencillez, al estilo de Cristo.
·Pero sin complejos, su voz, la voz de los creyentes, tiene que dejarse oír en todos los foros de la sociedad y de la vida.
7.-EL CRISTO RESUCITADO ESTÁ FRAGUANDO UN FUTURO NUEVO PARA CADA HOMBRE Y PARA LA HUMANIDAD EN SU CONJUNTO.
-Nuestra historia, la humanidad entera, ha saboreado con demasiada frecuencia el vinagre del dolor, del sufrimiento, de la injusticia, de la guerra.
-¡Cuánto dolor abierto en el costado de la humanidad¡
-¡Cuánta tristeza y soledad en el corazón del hombre moderno a pesar de su saber y de su técnica¡
- ¿Adónde iremos? ¿Quién, si no tú, Señor de la vida, Cristo de la luz, tiene palabra de vida eterna?
Hermanos y hermanas, es tiempo de gloria, de gracia, de luz. No desaprovechemos la ternura divina que pasa por nuestra puerta. Descubramos a Jesús presente y cercano en medio de nuestra comunidad. ¡Feliz pascua¡
Y a Cristo, el Señor resucitado, la gloria, el honor y el poder por los siglos de los siglos.
Con el cierzo que azota la colina
murió el romero, flor de la ladera;
clavado en cruz, desesperado, espera
el milagro de luz que se avecina.
La rama, por el hielo mortecina,
enamorada de la primavera,
ahogada en el dolor de su ceguera,
añora un rayo de savia divina.
Así mis manos, de orgullo sangrantes,
se encallecieron para la oración
y ya no aman como amaron antes.
Así los ojos de mi corazón,
yertos de invierno, sueñan apremiantes
con un destello de resurrección.
Una película: "BELLA" DE EDUARDO VERÁSTEGUI
En estos días he acudido al cine a ver “Bella” la película protagonizada por Eduardo Verástegui –con el que he tenido la suerte de estar hace sólo unos días- y la actriz Tammy Blanchard, una maravilla de actriz. No es un peliculón pero, sin duda, es una cinta digna de verse. Está llena de valores humanos y es una apuesta por la vida y la esperanza. La película estrenada en España el día 7 de noviembre ya está entre las diez más vistas en nuestro país.
La película cuenta la historia de José (Eduardo Verástegui), un deportista que está a punto de lograr su sueño cuando sufre un desgraciado accidente que provoca la muerte de una niña. (No os voy a contar la película para que no pierda su emoción si decidís ir a verla). En el restaurante de su hermano donde trabaja como cocinero conoce a Nina a quien su propio hermano ha expulsado del restaurante. José se hace cercano a ella y llega a saber que está embarazada. Surge el tema del aborto pero José le abre perspectivas nuevas.
Me contaba Eduardo Verástegui, en nuestro encuentro reciente, que muy pocos apostaban por ella porque los grandes productores quieren películas con mucho mordiente, escándalos, sexo, violencia… pero que al fin un empresario español, de Sevilla, había apostado por ella y estaba siendo un éxito inesperado. Sólo se han distribuido 105 copias en España pero ya ha alcanzado una recaudación de 1,57 millones de dólares.
Una película “Bella” que os recomiendo por su contenido, por sus valores, por su apuesta por la vida y por la gran persona que es Eduardo Verástegui. (En otro comentario de este blog os cuento mi encuentro sorprendente con él) Gente así merece todo nuestro apoyo. No dejéis de verla.
ENCUENTRO CON EL ACTOR EDUARDO VERÁSTEGUI
Hay días que pasan sin pena ni gloria y otros que aportan una nota de originalidad y novedad. Uno de esos días ha sido el pasado 25 de noviembre, martes. Veréis, os cuento.
Estaba yo celebrando la Eucaristía en mi parroquia, como cada día, con una intención especial por las familias. La iglesia estaba abarrotada. Entre los fieles distingo una cara que me parece muy conocida. Es un personaje famoso que no acabo de localizar. ¿Será un político o un escritor, será un artista o un periodista? No acabo de aterrizar pero tengo la seguridad de que es un personaje muy conocido.
A medida que va pasando la Eucaristía percibo que esa persona está viviendo intensamente su fe, por sus gestos, su atención, su escucha atenta de la Palabra, su meditación constante. ¿Quién será?
Llega el momento de la comunión y se acerca hasta mí para comulgar. Se arrodilla y comulga con gran devoción y entonces puedo verlo de cerca y descubro quién es. Es el actor de fama mundial Eduardo Verástegui, protagonista de la película “Bella”, que es un canto a favor de la vida y en contra del aborto. En los últimos tiempos se ha hablado mucho de la conversión de este actor y de su testimonio público de su fe católica.
En la acción de gracias no he podido callarme. He hablado a los fieles de la gente que apuesta por valores cristianos y se convierte en testimonio de fe. He hablado de la película “Bella” y he invitado a la gente a verla. Y he aprovechado para decir: “y creo que el protagonista de esa hermosa película está hoy aquí con nosotros”. Se ha levantado un murmullo entre la gente porque muchos ya han visto la película y conocen al actor. Directamente le he preguntado (estaba en el cuarto banco sentado) y él me ha confirmado que era Eduardo Verástegui. Le he dado gracias públicamente por su testimonio de fe, por su defensa de los valores cristianos, y la gente de una manera espontánea le ha dedicado un caluroso aplauso.
Al terminar la misa se ha acercado para agradecerme mis palabras y hemos podido conversar serenamente de muchas cosas. Me ha impresionado su fe profunda y su sencillez, a pesar de que ahora es uno de los actores más famosos y cotizados de Hollywood. Hemos aprovechado para hacernos una foto de recuerdo del momento compartido. Eduardo es de origen mexicano y se ha interesado mucho por la Basílica y por la Virgen de la Merced cuando le he dicho que el evangelizador de México y capellán de Hernán Cortés fue un mercedario: Bartolomé de Olmedo. Me ha pedido, cuando ya nos íbamos, que rezáramos un Ave María a la Virgen y así lo hemos hecho.
La película BELLA, obtuvo el primer premio del Festival de cine de Toronto.Ha creado una fundación llamada Manto de Guadalupe, que ayuda a comunidades indígenas que viven en situación de extrema pobreza, y colabora activamente en defensa de la vida de los no nacidos, ayudando a embarazadas en mala situación económica. En fin, que ha sido un encuentro muy grato y lo quiero compartir con los lectores y amigos de mi blog. ¡Mucho éxito Eduardo y que Dios te bendiga!
UN CIELO DE MUJER
He tenido la suerte de compartir un encuentro con la hermana Presentación López Vivar, religiosa de San José de Gerona. Su foto y su historia han llenado los periódicos españoles de los últimos días. Estaba de misionera en el Congo, sirviendo como enfermera a los más pobres de los pobres, cuando le estalló una bomba muy cerca en el hospital donde trabajaba y ha perdido sus pies. Pudo haber perdido la vida. "Me puse en manos de Dios -nos confesó- y, como siempre, no me ha defraudado" Sus hermanas de congregación han decidido traerla a España para que se recupere lo más posible. Es una imagen preciosa de lo que ha de ser la vida religiosa: entregada y encarnada en medio de los pobres. Me conmovió su naturalidad para narrar lo acecido y la fe que nos trasmitió a quienes la escuchábamos. Me encargaron decirle unas palabras en el acto de homenaje que le hicieron los responsables de la enfermería española -le hicieron entrega de la medalla de plata- y os confieso que mis palabras se atropellaban emocionadas ante el ejemplo de amor y entrega de esta mujer.
Es burgalesa y tiene el apellido del CID, Vivar. Y es sobre todo, mujer y consagrada. Una combinación maravillosa. Os pido una oración para que pueda recuperarse lo más posible.
Es burgalesa y tiene el apellido del CID, Vivar. Y es sobre todo, mujer y consagrada. Una combinación maravillosa. Os pido una oración para que pueda recuperarse lo más posible.
UNA EXPERIENCIA EN TELEVISIÓN INOLVIDABLE
AQUEL NIÑO QUE FUI YO
Ahí me tenéis tan tierno en mis primeros meses de vida. Sólo soy un proyecto que el tiempo necesitaba perfilar, como el mármol en manos del escultor. Pero ya tenía todos los ingredientes para ser un proyecto feliz. Tan pequeño y ya tenía una familia pobre pero sobrada de amor; tenía brillo en los ojos porque había sido muy amado. Soy el primero de seis hermanos y me consta que mis padres me esperaron con toda la ilusión de que fueron capaces. Y eso se nota.
¿Y por qué os cuento ahora esto? Pues ahora veréis.
Tengo que contaros, a vosotros, que sois los incondicionales del Blog “Barrajón”, lo que me ha sucedido recientemente, en el mes de octubre, y que me ha llenado de emoción.
Veréis: todo era una sorpresa que me tenían organizada en el plató de la televisión de Castilla La Mancha. A mí me llamaron para hacerme una entrevista en televisión con la disculpa de que iban a hablar de mi pueblo y querían entrevistar a algunos personajes de allá.
Me enviaron un taxi hasta mi casa para recogerme y trasladarme a Toledo, donde tiene los estudios la televisión manchega, y allá me fui. Hablé con mi hermana para ver si alguien de mi familia iba a ir porque sabía que asistiría gente del pueblo. Mi hermana me dijo –me tenía engañado- que se habían enterado tarde y que ya no había plazas en el autobús. ¡Qué lástima!
Llegué allí y cuando entré en el plató me dieron un caluroso aplauso con vivas y gritos de apoyo. ¡Había casi doscientos paisanos en aquel plató! Me sentaron cerca de Vicen, mi vecina, de Francis, mi amigo de la infancia y de Claudia, la alcaldesa. En un momento determinado la presentadora, Teresa Viejo, -muy simpática por cierto- se acercó a mí, me saludó y me invitó a pasar al sillón del escenario. Y allí fue haciendo un relato de los momentos más significativos de mi vida mientras hablaba conmigo. Habló de mis tiempos de postulante en Herencia, de mi noviciado, de mis estudios en Salamanca, de mis tiempos de profesor y formador en Valladolid, de mi trabajo actual como presidente de la Conferencia de religiosos de España (CONFER).
Cuando habló de mi familia invitó a pasar a mis padres y hermanos. ¡Imaginaos mi sorpresa al verlos a todos allí cuando yo no me lo esperaba! Estaban retransmitiendo en directo.
Habló después de mis aficiones y me dijo que había una canción que yo había compuesto y quería que cantara en directo. Además había pensado en alguien para que me acompañara. Era mi sobrina, Virginia, que canta como los ángeles. Los dos cantamos la canción: "Por ti dejé mi casa..." inundados de una intensa emoción. Como en ella hablo de mi madre y del momento en que yo dejé mi casa para ir al seminario pues mi madre se emocionó mucho y tuve que acercarme a acariciarla. Ese fue otro momento muy emotivo.
Después me anuncian que Fray Tomás, mi amigo y hermano de Santo Domingo, estaba en antena. Oí su voz y estuvimos charlando en directo. Como estaba allí su madre entre el público hablaron un poco los dos. Le preguntaron sobre mí, que fui su profesor, y él me lanzo varias alabanzas que no merecía.
¡Quién nos iba a decir, amigo Tomás, en aquel momento de nuestro primer encuentro en la plaza del pueblo, que la vida nos tenía reservadas estas experiencias! Pero así es Dios y nos regala de vez en cuando sorpresas en forma de caricia. Es muy importante dejarnos querer.
Mientras tanto, en las pantallas del fondo del escenario iban apareciendo fotos de mi infancia, de mi loca juventud en pantalón campana y con los pelos largos, de mi ordenación, de mis viajes, mis iconos..etc ¡Todo un recorrido a mi vida!
La verdad es que fue todo muy entrañable y muy emocionante. Mi familia vivió una experiencia inolvidable y eso es lo único importante.
Fue un “homenaje” muy emotivo, hecho con mucha delicadeza y respeto. No me siento merecedor de nada de esto. Creo que mis paisanos me valoran mucho más de lo que yo merezco, pero no quiero caer en falsas modestias; fue muy bonito y yo quiero agradecerlo de corazón. ¡Gracias, paisanos, por el buen momento que me hicisteis vivir en compañía de mi familia el día 15 de octubre, fiesta de Santa Teresa! ¡Gracias!
Eso es más o menos lo que pasó. Un día inolvidable e inesperado. La gente de mi pueblo disfrutó mucho y yo disfruté con ellos. En mi agenda he subrayado con rotulador de color este día para que la memoria lo guarde en algún rincón del corazón. Tal vez algún día este recuerdo me devuelva la alegría del niño que fui y que deseo seguir siendo.
Ahí me tenéis tan tierno en mis primeros meses de vida. Sólo soy un proyecto que el tiempo necesitaba perfilar, como el mármol en manos del escultor. Pero ya tenía todos los ingredientes para ser un proyecto feliz. Tan pequeño y ya tenía una familia pobre pero sobrada de amor; tenía brillo en los ojos porque había sido muy amado. Soy el primero de seis hermanos y me consta que mis padres me esperaron con toda la ilusión de que fueron capaces. Y eso se nota.
¿Y por qué os cuento ahora esto? Pues ahora veréis.
Tengo que contaros, a vosotros, que sois los incondicionales del Blog “Barrajón”, lo que me ha sucedido recientemente, en el mes de octubre, y que me ha llenado de emoción.
Veréis: todo era una sorpresa que me tenían organizada en el plató de la televisión de Castilla La Mancha. A mí me llamaron para hacerme una entrevista en televisión con la disculpa de que iban a hablar de mi pueblo y querían entrevistar a algunos personajes de allá.
Me enviaron un taxi hasta mi casa para recogerme y trasladarme a Toledo, donde tiene los estudios la televisión manchega, y allá me fui. Hablé con mi hermana para ver si alguien de mi familia iba a ir porque sabía que asistiría gente del pueblo. Mi hermana me dijo –me tenía engañado- que se habían enterado tarde y que ya no había plazas en el autobús. ¡Qué lástima!
Llegué allí y cuando entré en el plató me dieron un caluroso aplauso con vivas y gritos de apoyo. ¡Había casi doscientos paisanos en aquel plató! Me sentaron cerca de Vicen, mi vecina, de Francis, mi amigo de la infancia y de Claudia, la alcaldesa. En un momento determinado la presentadora, Teresa Viejo, -muy simpática por cierto- se acercó a mí, me saludó y me invitó a pasar al sillón del escenario. Y allí fue haciendo un relato de los momentos más significativos de mi vida mientras hablaba conmigo. Habló de mis tiempos de postulante en Herencia, de mi noviciado, de mis estudios en Salamanca, de mis tiempos de profesor y formador en Valladolid, de mi trabajo actual como presidente de la Conferencia de religiosos de España (CONFER).
Cuando habló de mi familia invitó a pasar a mis padres y hermanos. ¡Imaginaos mi sorpresa al verlos a todos allí cuando yo no me lo esperaba! Estaban retransmitiendo en directo.
Habló después de mis aficiones y me dijo que había una canción que yo había compuesto y quería que cantara en directo. Además había pensado en alguien para que me acompañara. Era mi sobrina, Virginia, que canta como los ángeles. Los dos cantamos la canción: "Por ti dejé mi casa..." inundados de una intensa emoción. Como en ella hablo de mi madre y del momento en que yo dejé mi casa para ir al seminario pues mi madre se emocionó mucho y tuve que acercarme a acariciarla. Ese fue otro momento muy emotivo.
Después me anuncian que Fray Tomás, mi amigo y hermano de Santo Domingo, estaba en antena. Oí su voz y estuvimos charlando en directo. Como estaba allí su madre entre el público hablaron un poco los dos. Le preguntaron sobre mí, que fui su profesor, y él me lanzo varias alabanzas que no merecía.
¡Quién nos iba a decir, amigo Tomás, en aquel momento de nuestro primer encuentro en la plaza del pueblo, que la vida nos tenía reservadas estas experiencias! Pero así es Dios y nos regala de vez en cuando sorpresas en forma de caricia. Es muy importante dejarnos querer.
Mientras tanto, en las pantallas del fondo del escenario iban apareciendo fotos de mi infancia, de mi loca juventud en pantalón campana y con los pelos largos, de mi ordenación, de mis viajes, mis iconos..etc ¡Todo un recorrido a mi vida!
La verdad es que fue todo muy entrañable y muy emocionante. Mi familia vivió una experiencia inolvidable y eso es lo único importante.
Fue un “homenaje” muy emotivo, hecho con mucha delicadeza y respeto. No me siento merecedor de nada de esto. Creo que mis paisanos me valoran mucho más de lo que yo merezco, pero no quiero caer en falsas modestias; fue muy bonito y yo quiero agradecerlo de corazón. ¡Gracias, paisanos, por el buen momento que me hicisteis vivir en compañía de mi familia el día 15 de octubre, fiesta de Santa Teresa! ¡Gracias!
Eso es más o menos lo que pasó. Un día inolvidable e inesperado. La gente de mi pueblo disfrutó mucho y yo disfruté con ellos. En mi agenda he subrayado con rotulador de color este día para que la memoria lo guarde en algún rincón del corazón. Tal vez algún día este recuerdo me devuelva la alegría del niño que fui y que deseo seguir siendo.
DICE ANA BOU...
...decirte que te mereces ese homenaje que te han hecho y mucho más. Es importante que sepamos reconocer la valía de las personas.
Por donde has pasado siempre has ido sembrando, ¡como no te va a querer la gente!
Eres una persona entregada, cercana, acogedora, siempre al servicio, verdaderamente un don para quienes te conocemos.
Gracias por tu disponibilidad, por la fuerza que nos transmites con tu vida.
Que Dios siga ahondando en esa raíz para seguir siendo un frondoso árbol cuya sombra pueda seguir cobijando a quienes se acerquen a ella.
Gracias por tanto. Nunca olvidaré ese primer encuentro y cómo el Señor se valió para ponerte en mi vida.
Que Él te siga bendiciendo cada día.
Un beso fuerte.
Ana Bou
Por donde has pasado siempre has ido sembrando, ¡como no te va a querer la gente!
Eres una persona entregada, cercana, acogedora, siempre al servicio, verdaderamente un don para quienes te conocemos.
Gracias por tu disponibilidad, por la fuerza que nos transmites con tu vida.
Que Dios siga ahondando en esa raíz para seguir siendo un frondoso árbol cuya sombra pueda seguir cobijando a quienes se acerquen a ella.
Gracias por tanto. Nunca olvidaré ese primer encuentro y cómo el Señor se valió para ponerte en mi vida.
Que Él te siga bendiciendo cada día.
Un beso fuerte.
Ana Bou
Juana de Ibarbourou LA ENREDADERA
Por el molino del huerto
asciende una enredadera.
El esqueleto de hierro
va a tener un chal de seda;
ahora verde, azul más tarde
cuando llegue el mes de Enero
y se abran las campanillas
como puñados de cielo.
Alma mía: ¡quién pudiera
Vestirte de enredadera!
UNA PELÍCULA
“Los girasoles ciegos” de José Luis Cuerda.
Una de estas noches me he animado a ir al cine con un compañero. Elegimos “Los girasoles ciegos”. La verdad es que los decorados naturales gallegos son preciosos pero yo salí decepcionado y triste. Es una película sobre “la memoria histórica” que ha perdido una parte de la memoria y tiene poca historia. Sí, es una película partidista e ideologizada que no contribuye en absoluto a la reconciliación entre las dos Españas sino que más bien ahonda en su división. Es una película revanchista donde la Iglesia queda por los suelos. La opinión de José Luis Cuerda, el director, no puede ser más explícita cuando afirma: “la Iglesia de hoy tiene mucho más que ocultar que enseñar”. Hombre, Don José Luis, pásese por el oftalmólogo porque padece una presbicia galopante. No se pueden hacer afirmaciones tan globales descalificando a una institución que tanto bien hace todos los días a la sociedad. Sin duda la Iglesia tiene mucho de qué arrepentirse pero pocos dudan de su aportación valiosísima al conjunto de los pueblos en la cultura, en el arte, en la espiritualidad e incluso en la ciencia.
Pero ésta es la moda, lo que vende y lo que obtiene suculentas subvenciones en la España del presente. En la película se citan a dos poetas como símbolo de las dos Españas. Hay una España oscurantista e intolerante que lee a Pemán y otra España progresista y social que lee a Machado. Lo de siempre. Hasta los poetas son instrumentalizados para subrayar el enfrentamiento. Los buenos son muy buenos y sufridos y los malos son malísimos, sin un resquicio de humanidad. De nuevo estamos instalados en el tópico topicazo.
Parece que llega el tiempo de conciliar. Ya ha pasado mucho tiempo desde nuestra guerra civil para seguir insistiendo en más de lo mismo. No os la recomiendo. Estas películas sólo dejarán de producirse cuando los españoles que queremos superar esos tiempos nefastos dejemos de ir a ver películas como ésta.
¡POR FIN MIS VACACIONES!
El día 1 de agosto me marcho de vacaciones y no podré renovar mi blog “Barrajón”
Mis vacaciones serán, en su mayor parte, en un pueblo de Ciudad Real, ya en los montes de Toledo, llamado Fuente el Fresno. Es mi pueblo; allí nací y allí vuelvo siempre que puedo para disfrutar de mi descanso y para encontrarme con mi familia y mis amigos. ¡Tanta gente buena y sencilla! (Podéis acceder, si lo deseáis, a la página web de mi pueblo, que dirige mi amigo Fernando, en www.fuenteelfresno.com)
Aunque tengo posibilidad de conectarme a internet en el pueblo he hecho promesa de no conectarme ni un solo día. ¡Quiero vivir mis vacaciones en otra dimensión!
La verdad es que es un lujo para mí pasar unos días en el pueblo, en mi casa familiar donde mi madre me cuida igual que cuando era un niño y mi padre disfruta viendo a todos sus hijos reunidos. Podré, además, estar con la abuelita que ya cuenta casi 99 años.¡Cómo disfruta ella teniéndonos cerca! Y charlar animadamente con mis hermanos y hermanas, con mis cuñados y cuñadas y jugar con mis sobrinos -¡Tengo 11 sobrinos!- mientras nos tomamos un café o un refresco en el “Parque” o en la “Granja” que los sirven muy ricos. En el bar del Parque ponen los mejores calamares que he probado en mi vida y en la Granja se come de maravilla por un precio muy asequible. Volver a mi pueblo es volver a la infancia, a los recuerdos, a la naturalidad y sencillez de las cosas hermosas. No voy a hacer nada especial, simplemente estar y compartir con todos el tiempo que Dios nos regala.
Mis vacaciones serán, en su mayor parte, en un pueblo de Ciudad Real, ya en los montes de Toledo, llamado Fuente el Fresno. Es mi pueblo; allí nací y allí vuelvo siempre que puedo para disfrutar de mi descanso y para encontrarme con mi familia y mis amigos. ¡Tanta gente buena y sencilla! (Podéis acceder, si lo deseáis, a la página web de mi pueblo, que dirige mi amigo Fernando, en www.fuenteelfresno.com)
Aunque tengo posibilidad de conectarme a internet en el pueblo he hecho promesa de no conectarme ni un solo día. ¡Quiero vivir mis vacaciones en otra dimensión!
La verdad es que es un lujo para mí pasar unos días en el pueblo, en mi casa familiar donde mi madre me cuida igual que cuando era un niño y mi padre disfruta viendo a todos sus hijos reunidos. Podré, además, estar con la abuelita que ya cuenta casi 99 años.¡Cómo disfruta ella teniéndonos cerca! Y charlar animadamente con mis hermanos y hermanas, con mis cuñados y cuñadas y jugar con mis sobrinos -¡Tengo 11 sobrinos!- mientras nos tomamos un café o un refresco en el “Parque” o en la “Granja” que los sirven muy ricos. En el bar del Parque ponen los mejores calamares que he probado en mi vida y en la Granja se come de maravilla por un precio muy asequible. Volver a mi pueblo es volver a la infancia, a los recuerdos, a la naturalidad y sencillez de las cosas hermosas. No voy a hacer nada especial, simplemente estar y compartir con todos el tiempo que Dios nos regala.
Tal vez me anime a subir al molino que hay en lo alto de la sierra donde se asienta el pueblo; tal vez me anime a subir caminando hasta nuestra casita –ya abandonada- de Valdelagua, también en la ladera del monte, para recordar mis tiempos de niño cuando era pastor y llevaba a pastar mis cabras desde la madrugada.
Seguramente subiré también a la ermita de Santa Lucía. ¡Qué recuerdos tan hermosos guardo de nuestras romerías el día de Santa Lucía! Y además hay una vista preciosa de nuestro pueblo.
Estoy deseando compartir buenos momentos con mi paisano, amigo y hermano mercedario Fray Tomás que viene unos días de vacaciones desde Santo Domingo. ¡Tenemos tantas cosas que contarnos! Si podemos hasta nos escaparemos algún día a la Expo. -Si nos llega el presupuesto-
Seguramente subiré también a la ermita de Santa Lucía. ¡Qué recuerdos tan hermosos guardo de nuestras romerías el día de Santa Lucía! Y además hay una vista preciosa de nuestro pueblo.
Estoy deseando compartir buenos momentos con mi paisano, amigo y hermano mercedario Fray Tomás que viene unos días de vacaciones desde Santo Domingo. ¡Tenemos tantas cosas que contarnos! Si podemos hasta nos escaparemos algún día a la Expo. -Si nos llega el presupuesto-
Y celebraré todos los días la misa –ese momento tan sublime- en nuestra parroquia de Santa Quiteria que ha acompañado mi fe desde que era niño y donde me siento elevado. Podré compartir con Don Evaristo –mi párroco- algunos momentos de diálogo teológico y pastoral mientras nos tomamos una cervecita en el parque. Y dejarme besar y acariciar por tantas ancianas que me profesan un verdadero cariño en el pueblo –Algunas jóvenes también- je, je, je
En fin, que estoy de suerte. Es un privilegio disponer de vacaciones, poder descansar del duro bregar del curso y encontrarme con tanta gente querida y buena.
Así que, amigos blogueros de “Barrajón”, nos despedimos hasta septiembre, si Dios quiere. Os deseo un mes de agosto muy feliz. Envío un abrazo muy cariñoso a Raúl y a María del Mar, con la alegría de saber que ya pasaron las preocupaciones por la salud y que todo marcha viento en popa hacia la felicidad que merecen.
Me acordaré de María Teresa Ortiz, de Puerto Rico, cuando esté cerca del molino porque sé que le hace mucha ilusión poder ver algún día los molinos de los que habla El Quijote. Y los verá.
En fin, que estoy de suerte. Es un privilegio disponer de vacaciones, poder descansar del duro bregar del curso y encontrarme con tanta gente querida y buena.
Así que, amigos blogueros de “Barrajón”, nos despedimos hasta septiembre, si Dios quiere. Os deseo un mes de agosto muy feliz. Envío un abrazo muy cariñoso a Raúl y a María del Mar, con la alegría de saber que ya pasaron las preocupaciones por la salud y que todo marcha viento en popa hacia la felicidad que merecen.
Me acordaré de María Teresa Ortiz, de Puerto Rico, cuando esté cerca del molino porque sé que le hace mucha ilusión poder ver algún día los molinos de los que habla El Quijote. Y los verá.
Voy a tener también el privilegio de hacer Ejercicios Espirituales en un lugar único, en Sierra Nevada –Granada- donde el sol y la nieve conviven con toda naturalidad en el mes de agosto. Es la tierra de mi buen amigo Francis.
La vuelta de las vacaciones traerá muchas y buenas noticias, trabajos y vuelta a la normalidad. Nos espera la ordenación de Xoán Pedro –un brillante periodista de mi comunidad-; me espera una visita a la Sagrada Congregación de Roma, la Asamblea Nacional de CONFER con la presencia de más de cuatrocientos superiores mayores y otras muchas novedades y trabajos que forman parte de lo cotidiano. Pero bueno, eso será más adelante y ya habrá tiempo para contarlo. Cada día tiene su afán.
Que disfrutéis mucho de este tiempo veraniego y que Dios nos siga acompañando que es la mejor manera de que todo nos vaya bien.
A cuantos os habéis acercado a este blog ¡gracias! A cuantos a lo largo de este curso me habéis brindado vuestra cercanía y amistad ¡gracias! Y a cuantos me habéis mirado de soslayo o con desconfianza aquí tenéis mi mano si la queréis estrechar.
La vida es más corta de lo que parece. Me empiezo a dar cuenta de una manera más intensa a medida que me acerco a los cincuenta y creo que lo mejor que podemos hacer es subrayar y disfrutar tantas realidades hermosas como nos rodean y guardar en el arcón del olvido todo aquello que quiere ser protagonista negativo cerca de nosotros. Nunca como en este tiempo he valorado tanto los pequeños detalles y el afecto y cariño de los que lo regalan.
Gracias a todos por todo y feliz verano. Nos vemos en septiembre. Quedad con Dios.
La vuelta de las vacaciones traerá muchas y buenas noticias, trabajos y vuelta a la normalidad. Nos espera la ordenación de Xoán Pedro –un brillante periodista de mi comunidad-; me espera una visita a la Sagrada Congregación de Roma, la Asamblea Nacional de CONFER con la presencia de más de cuatrocientos superiores mayores y otras muchas novedades y trabajos que forman parte de lo cotidiano. Pero bueno, eso será más adelante y ya habrá tiempo para contarlo. Cada día tiene su afán.
Que disfrutéis mucho de este tiempo veraniego y que Dios nos siga acompañando que es la mejor manera de que todo nos vaya bien.
A cuantos os habéis acercado a este blog ¡gracias! A cuantos a lo largo de este curso me habéis brindado vuestra cercanía y amistad ¡gracias! Y a cuantos me habéis mirado de soslayo o con desconfianza aquí tenéis mi mano si la queréis estrechar.
La vida es más corta de lo que parece. Me empiezo a dar cuenta de una manera más intensa a medida que me acerco a los cincuenta y creo que lo mejor que podemos hacer es subrayar y disfrutar tantas realidades hermosas como nos rodean y guardar en el arcón del olvido todo aquello que quiere ser protagonista negativo cerca de nosotros. Nunca como en este tiempo he valorado tanto los pequeños detalles y el afecto y cariño de los que lo regalan.
Gracias a todos por todo y feliz verano. Nos vemos en septiembre. Quedad con Dios.
TE PROPONGO UNA ACCIÓN SOLIDARIA
Si puedes aportar 20 euros al mes, de lo que te sobra, puedes abrir la puerta del futuro a un niño o niña del tercer mundo.
Con esa aportación puedes apadrinar a un niño. Recibirás sus datos personales, su fotografía, sus cartas, su cariño...y tendrás la completa seguridad de que tu "hijo" puede estudiar, será atendido en el hospital si lo necesita, podrá comer al menos un plato al día... Te lo garantizan los misioneros mercedarios de Yaoundé (Camerún) desde el proyecto "Rayo de luz y esperanza".
Si te amimas a tener un "hijo" y a abrirle la puerta de la esperanza envíame un e-mail al correo de mi perfil (alejandrobarrajon@gmail.com) El banco se encargará de todo. Si te queda alguna duda de que esto es eficaz y funciona, tienes la posibilidad de viajar hasta allá y ver a tu "hijo" personalmente. Sin trampa ni cartón.
Con esa aportación puedes apadrinar a un niño. Recibirás sus datos personales, su fotografía, sus cartas, su cariño...y tendrás la completa seguridad de que tu "hijo" puede estudiar, será atendido en el hospital si lo necesita, podrá comer al menos un plato al día... Te lo garantizan los misioneros mercedarios de Yaoundé (Camerún) desde el proyecto "Rayo de luz y esperanza".
Si te amimas a tener un "hijo" y a abrirle la puerta de la esperanza envíame un e-mail al correo de mi perfil (alejandrobarrajon@gmail.com) El banco se encargará de todo. Si te queda alguna duda de que esto es eficaz y funciona, tienes la posibilidad de viajar hasta allá y ver a tu "hijo" personalmente. Sin trampa ni cartón.
De Pedro Casaldáliga, obispo y consagrado
Mis manos y Tus manos
hacemos este Gesto,
compartida la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.
Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida Ciudad de Dios,
Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida.
El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser Contigo el pan de cada día.
Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.
hacemos este Gesto,
compartida la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.
Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida Ciudad de Dios,
Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida.
El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser Contigo el pan de cada día.
Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.
UN LIBRO INTERESANTE E INTERESADO
MI NOMBRE FUE JUDAS. C.k.Stead. Traducción de Rita da Costa. Grijalbo. Barcelona 2007. 284 páginas.
Acabo de leer este libro que es interesante e interesado. Defiende una tesis poco creíble pero a la vez muy útil para apostar por la increencia. La novela, con pretensiones históricas, está escrita con agilidad y se lee con interés.
Judas Iscariote es un amigo de la infancia de Jesús con quien comparte juegos y amistad. Más adelante se convertirá en discípulo de Jesús por su admiración hacia él.
El camino del seguimiento se va haciendo cada vez más difícil porque Judas no acaba de entender ese mesianismo que Jesús predica, ni acaba de ver esos milagros de los que todo el mundo habla. Judas no acaba de dar el paso de la fe: “Yo seguía queriéndolo como amigo, y admiraba su elocuencia, pero le fallé como discípulo. Fallé porque no llegué a creer en ningún momento que fuera el Mesías”. (Pág. 246)
A medida que la narración se extiende se quieren desmontar muchas tesis que no han sido cuestionadas a lo largo de la historia. Aparece un Jesús enfrentado abiertamente a su madre y a su familia. Judas no muere ahorcado, se marcha de Jerusalén y forma una familia, bajo el nombre de Idas de Sidón. Al cabo de muchos años se encuentra con Ptolomeo, que es el discípulo y compañero Bartolomé, y la historia empieza a refrescarse.
En definitiva una novela, otra de tantas, sobre Jesús. Parece que cada año se publican en el mundo unos mil títulos sobre Jesús de Nazaret. Es interesante por sus descripciones preciosas y poéticas del entorno palestino. Es interesada por su argumento exclusivamente humano que descarta el mesianismo de Jesús y para el que rebusca explicaciones puramente humanas. Siempre es bueno contemplar el acontecimiento de Jesús de Nazaret desde una perspectiva distinta aunque en este caso la perspectiva se muestre profundamente empobrecida.
Acabo de leer este libro que es interesante e interesado. Defiende una tesis poco creíble pero a la vez muy útil para apostar por la increencia. La novela, con pretensiones históricas, está escrita con agilidad y se lee con interés.
Judas Iscariote es un amigo de la infancia de Jesús con quien comparte juegos y amistad. Más adelante se convertirá en discípulo de Jesús por su admiración hacia él.
El camino del seguimiento se va haciendo cada vez más difícil porque Judas no acaba de entender ese mesianismo que Jesús predica, ni acaba de ver esos milagros de los que todo el mundo habla. Judas no acaba de dar el paso de la fe: “Yo seguía queriéndolo como amigo, y admiraba su elocuencia, pero le fallé como discípulo. Fallé porque no llegué a creer en ningún momento que fuera el Mesías”. (Pág. 246)
A medida que la narración se extiende se quieren desmontar muchas tesis que no han sido cuestionadas a lo largo de la historia. Aparece un Jesús enfrentado abiertamente a su madre y a su familia. Judas no muere ahorcado, se marcha de Jerusalén y forma una familia, bajo el nombre de Idas de Sidón. Al cabo de muchos años se encuentra con Ptolomeo, que es el discípulo y compañero Bartolomé, y la historia empieza a refrescarse.
En definitiva una novela, otra de tantas, sobre Jesús. Parece que cada año se publican en el mundo unos mil títulos sobre Jesús de Nazaret. Es interesante por sus descripciones preciosas y poéticas del entorno palestino. Es interesada por su argumento exclusivamente humano que descarta el mesianismo de Jesús y para el que rebusca explicaciones puramente humanas. Siempre es bueno contemplar el acontecimiento de Jesús de Nazaret desde una perspectiva distinta aunque en este caso la perspectiva se muestre profundamente empobrecida.
EL MENDIGO
Siempre que he buscado una palabra para definirme, y, a la vez, para definir la humanidad, acabo siempre escogiendo la misma: mendigo.
Javier es un mendigo amigo, o mejor un amigo mendigo. De vez en cuando desayunamos juntos y nos contamos nuestras penas. Tengo yo muchas más que él. Él es un mendigo oficial, reconocido y público, con las manos sucias (O eso creía yo hasta que me dijo que eran quemadas por el frío) Yo no soy mendigo oficial pero soy real; me paso la vida suplicando limosnas de amor y de respeto y nunca me canso.
Cada mendigo tiene su historia y su territorio, como todos. Hoy he leído unos versos perdidos de Víctor Manuel San José y me pareció que estaban escritos para mí y tal vez para ti.
He aprendido a soñar
y temblar aterido
en las noches tan largas
del invierno frío.
Y en las noches sin luz
cuando quema el rocío
una estrella que pasa......
me llama mendigo.”
Ayer me lo encontré en la calle cuando más arreciaba el frío. No me pidió nada pero yo metí la mano en el bolsillo buscando alguna moneda y no la encontré. Él, sin embargo, metió la mano debajo de su raída gabardina y me regaló un periódico del día. –Es para ti, me dijo; mientras me enseñaba en forma de sonrisa unos dientes negros y descolocados.
Era evidente que el mendigo era yo. Y desde entonces cuando me encuentro con Javier ya no me encuentro con un mendigo sino con un colega.
(Publicado en "Vida Nueva" en el número 2.593. Página 41. enero de 2008)
PEAJE DE NOSTALGIA
Ojeando un viejo álbum, lleno de polvo, olvidado entre los libros de la estantería que cubre la pared trasera de mi escritorio, descubro una postal amarillenta y desdentada que ya no recordaba. Una niebla amarilla se ha detenido sobre ella como un grito del tiempo que no desea pasar desapercibido. Me he colocado en la ventana para aprovechar la luz que apenas dejan pasar los visillos y la he contemplado con detenimiento. Es una fotografía vertical, en blanco y negro, suavemente coloreada por encima, que recoge un lugar del pueblo de mi infancia, Fuente el Fresno, llamado Las Cuatro Esquinas. En el reverso hay unas letras deseando un cumpleaños feliz a no sé quién y una fecha, escrita a mano, casi ya ilegible, 23 de noviembre de 1965. La escena está llena de encanto. Además del costumbrismo que encierra, tiene para mí sugerencias sentimentales de un valor inmenso. Aparece una calle empinada que quiere subir hasta la sierra donde se asienta el pueblo, empedrada y angosta, recortada por casas enjalbegadas de alturas distintas, desconchadas y viejas.
Al fondo, en lo alto, asoman los riscos de la sierra recortados por un cielo claro y ancho, sin apenas una pequeña nube que rompa la monotonía de azul artificial coloreado. Al fondo de la calle baja una mujer enlutada, con su pañuelo, su toca y sus medias negras. Ni siquiera se vislumbra un pequeño rasgo de su cara. Un poco más abajo, a la izquierda un niño se asoma a una puerta, entre curioso y asustado. Tiene el pelo cortado, excepto en el flequillo que resalta sobre la cabeza., lleva botas de agua, aunque la foto sin duda está sacada en el verano, pantalón corto y una blusa con muchas rayas oscuras. Su mirada se ha quedado detenida para siempre ante la cámara. En la derecha de la foto, en la parte inferior, un grupo de hombres con sus chalequillos de pana y sus chaquetas negras roídas contemplan la escena entre aburridos y expectantes. Por un momento he pensado en las escenas costumbristas de Mesonero Romanos cuando describe el Madrid de final del siglo XIX, el poblachón manchego, como dice él. Si no fuera por el recuerdo que aún vive en mi memoria diría que un sabio pintor realista ha sacado de su pincel esta escena tan llena de humildad y de encanto. Pero no, es real, real como la vida misma. Ese niño asustado y curioso que se asoma a la puerta soy yo mismo, en un tórrido verano del año 1965. El tiempo se ha detenido en esta postal, testigo fiel de la historia vivida, y ahora golpea mi memoria, mis recuerdos, mis fibras más íntimas, para devolverme a la lejana mañana de aquel verano.
Algún día, muy pronto, cogeré el autobús para volver allí de nuevo, después de tanto tiempo. Tengo que romper esta inmensa distancia que me separa ya de aquel niño que fui. Necesito de nuevo saborear la posibilidad de la ilusión, de la esperanza, la seguridad perdida de que el tiempo no existe.
UN CAMINO LLENO DE NOMBRES
¿Quién me diría a mí, aquella fría mañana en que comencé el camino de Santiago a pie, ante la tierna mirada de la Señora de Roncesvalles, que aquel primer paso sería el comienzo de una carrera humana y espiritual que me marcaría para siempre?
Guardo aún una herida, -cicatriz ya- de aquel camino sembrado de pasos y de miradas, de encuentros y de nostalgias, de sufrimientos y de gozo contenido.
Hacer el camino es contemplar la vida desde otra perspectiva, o, tal vez, descubrirla en su conjunto, como quien mira el valle desde la cumbre apenas el amanecer se empeña en acariciar las primeras nubes.
Lo que prometía ser una aventura juvenil y un reto personal, acabó siendo una experiencia de Dios y un espacio para el encuentro más profundo. A lo largo del camino se cruzaron mil miradas, se estrecharon muchas manos y subieron hacia lo alto incontables oraciones que brotaban espontáneamente, como el canto de los pájaros al amanecer.
Si fui capaz de recorrer 800 kilómetros a pie, también fui capaz de sentir que una fuerza misteriosa y divina recorría mis adentros para empujarme a vivir la vida desde otra perspectiva, sintiéndome peregrino y huésped de esta tierra y nunca dueño o señor de mis propios pasos.
Yo hice el camino, y el camino me hizo a mí más humano, más humilde, más dispuesto para conquistar el último horizonte, el de cada jornada, el de las torres de Compostela, el que dibuja el arco iris después de la tormenta.
Fue un camino, y aún lo sigue siendo, lleno de nombres. Hombres y mujeres desconocidos que pasaron a ser míos – y ojalá yo lo fuera suyo- y llenaron un instante, un vacío, y miniaron un capítulo de mi vida. De ellos aprendí que la solidaridad no es un término abstracto y que las aventuras culturales pueden terminar siendo espirituales.
Nada hay tan intenso y tan enriquecedor como compartir serenamente la vida y todo lo que la vida nos va deparando en los recodos escondidos del camino.
Miro atrás, o hacia dentro, y descubro que el Camino de Santiago ha conseguido ser orfebre nuevo de mis sentimientos y despertar en mí sensaciones nunca vividas. La Vía Láctea se ha convertido en camino luminoso en mis adentros hasta descubrir el único Camino, el que nos conduce hacia el Padre.
El camino es un libro de pasos donde está escrita con letras de sudor la vida de muchos hombres y mujeres que antes que yo se atrevieron a ponerse a la escucha, a preguntarse por el misterio, y se respondieron caminando.
El camino me ha enseñado a caminar, a no detenerme más de lo necesario, a descubrir que sólo contemplando el horizonte se llenan de luz los sinsabores de cada etapa, el cansancio y el hambre, los dolores y las noches de fiebre. Estancarnos es morir, negarnos a avanzar es renunciar al gozo de contemplar las torres de Santiago. La tentación más grande del peregrino, del hombre, es renunciar a conquistar horizontes nuevos, sucumbir ante el cansancio, o, peor, aún, querer desandar el camino y retroceder. Pero el pasado ya no existe y sólo un presente empujado, habitado y encendido puede llenarnos por dentro de sentido.
El camino me ha enseñado a mirar con ojos de hijo cuando la tarde se echa encima como una amenaza. Tal vez recordando aquellos momentos de la niñez en que me escondía en el regazo de mi madre con la absoluta seguridad de que nada malo podría ocurrirme. El camino y sus encrucijadas me ha hecho descubrir la fragilidad de ser hombre y la necesidad de una Madre que mira, acoge y te regala su Merced. María ha llenado de luz el camino y su presencia en cientos de ermitas y corazones se deja ver con total claridad cuando miras con ojos de peregrino.
El camino me ha enseñado la virtud de la pobreza. El peregrino descubre que su mochila sólo debe llevar lo imprescindible: una muda, un libro, y mucha esperanza. Llenar la mochila de cosas, como la vida, es una amenaza para uno mismo. ¡Cómo he visto llorar de impotencia a algunos peregrinos, vencidos por el peso de su propia mochila! Apostar por lo material es un suicidio lamentable.
El camino me ha enseñado a caminar acompañado. Me he perdido siempre que he querido caminar solo. Necesitamos de los otros para llenar el camino de calor y de afecto, de cercanía y de perdón. El auténtico peregrino va entrelazando su vida con las vidas de todos los peregrinos que asoman en su sendero, con un gesto, con una mirada, con una súplica, con un sufrimiento para compartir.
El Camino me ha enseñado a confiar en lo alto. Cuando faltan las fuerzas, cuando asoma la tentación de abandonar, cuando la fiebre amenaza en cualquier descampado en medio de la noche, siempre hay una estrella que brilla más y un difuminado de luz que asoma en el horizonte anunciando el día. Las fuentes te regalan el agua, el cielo sus amaneceres, las gentes su sonrisa, los árboles su sombra… ¡todo es un regalo permanente para que descubras a un Dios providente que no te abandona si siquiera en el silencio más brutal¡
El camino me ha enseñado a comenzar. Una vez que el peregrino llega a Santiago y contempla la mirada del apóstol, lo que era la meta se convierte en lanzadera. El apóstol te dice que él no es la meta, que hay que seguir el camino más allá de Santiago, que es el tiempo de comenzar el auténtico camino, el interior, el más profundo y tal vez por eso el más hiriente. El camino que te lleva desde ti hacia los otros, desde tus seguridades al abandono en manos de Dios, desde tus desgracias hasta las heridas de la humanidad que gritan. El camino auténtico tiene mucho de aguijón y de lenitivo, de pregunta y de respuesta.
Ahora que todo ha pasado y puedo contemplar el camino en su totalidad, ahora que he sumado tantos pasos para conquistar un ideal, ahora que me siento peregrino con la mochila llena de nombres y de amor, puedo valorar y agradecer el don del Camino. No sólo yo he hecho el camino, el camino me ha hecho a mí. El camino me debe mil pasos a mí -es verdad- pero yo le debo al camino el paso más decisivo de mi vida.
Ahora que la cotidianidad pretende envolverme de nuevo con sus manos vulgares y monótonas, y los escaparates me ofrecen un camino sin pasos; ahora que el ritmo atroz de los días quiere imponerme una melodía de ruidos y de agendas emborronadas; ahora que soplan los vientos del tener, como una mochila atiborrada de pesos inútiles; precisamente ahora, quiero asomarme de nuevo al camino recorrido, entre cárcavas y barrancos, para reconocer, con la evidencia que impone la luz del mediodía, que sólo hay un Camino, que Cristo es el Camino, y todo lo demás son sendas, pequeñas, tortuosas y desviadas, que acaban por perderme en el descampado de la noche. Yo hice el camino y el Camino me ha hecho a mí para siempre.
(Fruto de esta peregrinación fue el libro: "Caminos y Encrucijadas" publicado en la editorial Perpetuo Socorro, en el año 2000)
lunes 29 de septiembre de 2008
sábado 5 de enero de 2008
EQUIPAJE PARA EL 2008
Haz tu equipaje para el 2008 y procura que sea ligero. Un año por delante es una colección preciosa de oportunidades y experiencias para que te hagas más humano. Comienza ya, ahora, a ser cercano a los tuyos y a los otros; comparte una palabra amable, un saludo cariñoso, no pases de largo ante nadie. Sé positivo y optimista porque no tienes motivos para otra cosa. Nada hay más corrosivo en la vida que dejarte atrapar por una lectura negativa de la realidad.Practica el deporte del olvido ante aquellos que te han hecho mal, que se han dejado acorralar por la envidia o la mentira. Nada hay más sano para el alma que el olvido de las ofensas y la mirada puesta siempre en el horizonte.Tienes en tu interior espacios maravillosos para llenarlos de oportunidades y sueños. Riégalos con tu reflexión y siémbralos de esperanza. Eres una colección de dones, de talentos, de posibilidades; inviértela bien para que produzca en ti y en los otros altos intereses de gozo y de entrega.Acércate a la poesía y gózate con ella. Es un arma cargada de futuro que puede invitarte a pasear por verdes praderas de belleza y de sensibilidad. Ese corazón agarrotado y marmóreo que a veces te brota puede ser regado con la ternura de la poesía hasta convertirse en un corazón de carne, sensible, vivo y latiente. Nos busques la caricia a cualquier precio pero no la rehúyas cuando viene de una corazón sincero y cariñoso. Las caricias, como las vitaminas, te ayudan a crecer.Practica con vehemencia la tolerancia en un tiempo en que sobran los jueces y faltan los enamorados. Acepta la diversidad y goza con ella. La disidencia forma parte de las mejores apuestas humanas contra la clonación.Y busca a Dios. Busca a Dios con pasión porque en Él está el secreto y el misterio de la vida. Un Dios lleno de expectativas y de posibilidades. No un dios enlatado, oficial y perfilado por la ley. Busca al Dios de Jesús, el encontradizo con los pobres, con las mujeres, con los marginados, con los sin papeles. El Dios que ama la libertad porque tiene vocación de padre sobre todo. Hay quienes se empeñan en hacer del Evangelio un corsé, pero no; es una Buena noticia de liberación. Acógela y vívela así.Y entonces el nuevo año 2008 te será grato. Como un respiro en lo alto del monte, como un abrazo sin prisas, como un e-mail lleno de alegría que no te esperabas. Dentro de ti comenzarán a florecer las margaritas, entre los pliegues del alma, y te sorprenderás caminando por la primavera.
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